4 minutos en noticias
⬇ Descargar

📢 ¡NOS MUDAMOS!

Encontrá todas las noticias en:

🌐 INFOSR.AR 🌐 ✈️ Actualizá tu marcador — ¡Te esperamos! ✈️

LULA EN LA SAPUCAÍ: EL CARNAVAL COMO ESCENARIO POLÍTICO

(★) .- El presidente brasileño asiste a su propia homenaje en el Sambódromo en medio de tensiones electorales.

Luiz Inácio Lula da Silva protagoniza este domingo un momento histórico en el Carnaval carioca. La recién ascendida Acadêmicos de Niterói desfila con el enredo "Do Alto do Mulungu Surge la Esperanza: Lula, el Obrero de Brasil", trazando la trayectoria del mandatario desde el sertón pernambucano hasta la presidencia. El espectáculo abre el Grupo Especial en la Marquês de Sapucaí, con transmisión nacional por TV Globo.
La primera dama Janja participará activamente en un carro alegórico, convirtiéndose en la primera anfitriona del Palacio da Alvorada en desfilar por una escuela de samba carioca. La ex primera dama Marisa Letícia también será representada por la actriz Juliana Baroni, completando un homenaje familiar que trasciende lo personal para convertirse en símbolo político.
El evento ocurre bajo la sombra del Tribunal Superior Electoral, que negó liminares de partidos de extrema derecha que buscaban cancelar el desfile por supuesta propaganda anticipada. La ministra Estela Aranha defendió la libertad creativa, aunque la presidenta del tribunal, Cármen Lúcia, advirtió sobre las "arenas movedizas" del contexto electoral. Lula prohibió expresamente la participación de ministros y auxiliares en agendas oficiales vinculadas al Carnaval, buscando desvincular el homenaje artístico de la maquinaria gubernamental.
Este carnaval político revela cómo la cultura popular brasileña sigue siendo campo de batalla ideológica. La escuela de Niterói, con apenas ocho años de existencia, carga sobre sus hombros no solo la presión competitiva del Grupo Especial, sino también el peso simbólico de narrar una historia que divide al país. La Sapucaí se transforma una vez más en espejo de las contradicciones nacionales, donde samba y política bailan un pasodoble en año electoral.

A 60 AÑOS DEL ASESINATO DEL CURA CAMILO TORRES

(★) .- Seis décadas después de su muerte en combate, el sacerdote revolucionario colombiano sigue generando controversias sobre su legado y el destino final de sus restos recién hallados.

El padre Camilo Torres Restrepo, abatido en su primer combate como guerrillero del Ejército de Liberación Nacional en febrero de 1966, cumple sesenta años de ausencia física que contrastan con su permanente presencia simbólica en la memoria colectiva colombiana. Su figura, que trascendió las fronteras nacionales para convertirse en ícono de la resistencia latinoamericana, emerge nuevamente en el debate público con el reciente hallazgo de sus restos mortales tras un prolongado misterio.
La búsqueda oficial iniciada en 2019 por la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas culminó con el descubrimiento de osamentas en el panteón militar del Cementerio Municipal de Bucaramanga. El presidente Gustavo Petro confirmó el hallazgo y prometió honores para quien considera fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional y pionero de la Teología de Liberación en el mundo. Sin embargo, el descanso eterno del sacerdote enfrenta nuevos obstáculos institucionales y políticos.
La identificación forense ha sido particularmente compleja debido al estado de los restos, encontrados cubiertos de formol que degradó progresivamente el material genético. Tres laboratorios especializados, incluyendo uno en Estados Unidos, confirmaron la identidad mediante análisis antropométricos que evaluaron proporciones óseas, rasgos craneales y marcas anatómicas específicas. Estas técnicas complementarias permitieron establecer con certeza la identidad del cuerpo, superando las limitaciones del ADN contaminado.
La Universidad Nacional de Colombia, donde Torres fue estudiante, docente, capellán y cofundador de la primera facultad de Sociología en América Latina, preparó un espacio en la capilla Cristo Maestro para recibir sus restos. La institución educativa programó una ceremonia conmemorativa para el sexagésimo aniversario de su muerte, pero la convocatoria masiva generó reacciones encontradas. Un sector académico y político cuestionó la decisión, mientras defensores del legado académico del sacerdote insistieron en que su lugar natural de reposo debía ser precisamente ese campus donde desarrolló gran parte de su vida pública.
Joe Broderick, biógrafo australiano autor de la obra más reputada sobre Torres, ofrece una perspectiva crítica sobre la instrumentalización de su figura. El escritor, quien llegó a Colombia inspirado por el movimiento de curas rojos que seguían el ejemplo del sacerdote, señala que cada facción política ha utilizado su imagen para validar sus propias visiones, diluyendo así el significado auténtico de su legado. Broderick argumenta que Torres se convirtió en héroe precisamente por su error estratégico al unirse a la guerrilla, un acto que según él colapsó su movimiento social y redujo la lucha de izquierda a la mera acción armada.
El ELN, última insurgencia activa en Colombia, ha instrumentalizado durante décadas la imagen del sacerdote como mártir y justificación para mantenerse en armas. Sin embargo, familiares y allegados de Torres han insistido en que su cuerpo no debe convertirse en símbolo guerrillero, reclamando en cambio el reconocimiento de su trayectoria académica y pastoral. Esta tensión entre diferentes narrativas mantiene sus restos en un limbo simbólico que refleja las contradicciones no resueltas de la historia colombiana.
La complejidad del caso revela cómo las disputas sobre memoria histórica continúan dividiendo a la sociedad seis décadas después. El formol que cubría los huesos parece metáfora de los intentos por borrar rastros, mientras las instituciones estatales enfrentan dificultades técnicas y políticas para cerrar un capítulo que permanece abierto en la conciencia colectiva. Sesenta años después de su muerte, Camilo Torres sigue desafiando las simplificaciones, exigiendo una reflexión profunda sobre los caminos del cambio social y los límites de la violencia política en la construcción de naciones más justas.

NAVES DE LA SOLIDARIDAD: LA FLOTILLA QUE DESAFÍA EL BLOQUEO CRIMINAL CONTRA CUBA

(★) .- Activistas internacionales preparan una misión humanitaria para romper el cerco económico que asfixia a la isla caribeña.

La crisis humanitaria en Cuba alcanza niveles dramáticos. El régimen Trump intensifica su asedio económico con un embargo petrolero que busca estrangular definitivamente a la isla. Hospitales posponen cirugías, medicamentos escasean, la energía se raciona y aerolíneas cancelan vuelos por falta de combustible. Esta política deliberada de asfixia colectiva ha provocado que organizaciones progresistas internacionales anuncien la Flotilla Nuestra América, una iniciativa que zarpará el próximo mes desde puertos del Caribe con alimentos, medicinas y suministros esenciales.
La coalición integrada por Progressive International, CodePink y otros colectivos de acción directa se inspira en las misiones Global Sumud que intentaron romper el bloqueo israelí a Gaza. David Adler, coordinador de Progressive International, advierte sobre la "gazaficación" de Cuba: "El gobierno estadounidense está ahogando al pueblo cubano, que se queda sin luz, sin comida, sin medicina, sin energía". La comparación no es retórica: se trata del mismo manual de castigo colectivo que viola sistemáticamente el derecho internacional.
El cerco se ha endurecido tras la invasión estadounidense a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. Trump revirtió la medida de Biden que retiró a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo, un estigma utilizado para justificar nuevas sanciones. México y Brasil han reducido drásticamente sus envíos petroleros, convirtiéndose en cómplices de esta agresión imperialista. La Asamblea General de la ONU condena anualmente este bloqueo desde 1992, pero Washington ignora el consenso mundial.
La flotilla representa más que ayuda humanitaria: es un desafío político directo al unilateralismo estadounidense. Figuras como la congresista Rachida Tlaib, el streamer Hasan Piker y posiblemente Greta Thunberg respaldan la iniciativa. El movimiento obrero podría jugar un papel crucial, siguiendo el ejemplo de los estibadores italianos que paralizaron puertos en solidaridad con Gaza. Esta acción colectiva trasciende la mera caridad: cuestiona la arquitectura misma del poder imperial que utiliza el hambre como arma de guerra.
La solidaridad con Cuba no implica avalar acríticamente su gobierno, sino defender el derecho elemental de un pueblo a no ser sometido por la fuerza. En un mundo donde el neoliberalismo muestra su rostro más despiadado, estas redes de apoyo mutuo construyen alternativas concretas al orden depredador. La flotilla navega contra la corriente de la indiferencia, recordando que la humanidad compartida es el último baluarte contra la barbarie.

Invitamos a organizaciones, redes y personas comprometidas con la solidaridad internacional y la acción humanitaria a unirse a esta iniciativa histórica. Complete este formulario de interés para unirse a la flotilla. AQUÍ