| ★ POLÍTICA SINDICAL |
(★) Argentina.- La burocracia de la CGT vuelve a demostrar su incapacidad para enfrentar al ajuste neoliberal.
La CGT optó por la movilización pero descartó el paro general contra la reforma laboral de Milei, en una muestra más de la desconexión entre la dirigencia sindical y las necesidades urgentes de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, los sectores combativos del movimiento obrero ya están en las calles, demostrando que la resistencia real no viene de los despachos sino de la base.
El consejo directivo de la central obrera no logró consenso para convocar al cuarto paro general contra el gobierno libertario, cediendo ante las presiones del sector dialoguista que prefiere la negociación antes que la confrontación. Gremios como ATE ratificaron el paro para el 11 de febrero y mantienen su postura combativa, al tiempo que organizaciones sociales y sindicales de base continúan movilizadas en Córdoba, Rosario y otras ciudades del interior.
El gobierno celebra esta división en el movimiento obrero, consciente de que una CGT fragmentada y temerosa no representa una amenaza real para su agenda de ajuste.
La historia juzgará severamente a esta dirigencia gremial que, una vez más, no está a la altura de las circunstancias. En tanto que los trabajadores enfrentan una reforma laboral que busca precarizar aún más sus condiciones, la burocracia de la CGT negocia migajas y evita el conflicto abierto. Los combativos, en cambio, comprenden que sin lucha no hay conquistas, y por eso están en primera fila, mostrando el camino que la conducción actual se niega a transitar.































