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INCENDIOS CRUZAN FRONTERAS: CHACO ARDE ENTRE OLAS DE CALOR Y RECORTES NEOLIBERALES

| ★ INCENDIOS |

(★) Paraguay.- La región chaqueña enfrenta una crisis ambiental que expone la vulnerabilidad sistémica ante el cambio climático y las políticas de ajuste.

Las llamas consumen al menos 170 hectáreas en el Chaco paraguayo, con 18 focos activos detectados por satélite en Villa Hayes, frontera con Formosa. Al mismo tiempo, el humo invade Asunción, obligando a autoridades a alertar sobre la calidad del aire y recomendar el uso de mascarillas. El Chaco argentino enfrenta su propia emergencia: temperaturas de 40 grados convierten pastizales en "combustible" listo para arder, según advierte Protección Civil provincial.
La situación revela un patrón alarmante. Por una parte, el calor extremo seca vegetación que meses atrás estaba húmeda. Por otra parte, prácticas humanas irresponsables -quemas de basura nocturnas, colillas de cigarrillos- se suman a condiciones climáticas adversas. Los bomberos trabajan contra reloj con acceso dificultoso a zonas rurales, requiriendo vehículos 4x4 y coordinación aérea.
Esta crisis fronteriza ocurre en un contexto de desfinanciamiento estructural. En Argentina, el gobierno de Milei redujo el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego en 78% durante 2024, al tiempo que asignó apenas 3,5% de lo exigido por la Ley de Bosques. Los bomberos voluntarios denuncian transferencias incompletas, y en Chubut se congelaron fondos para protección forestal. El modelo extractivista y los recortes neoliberales dejan a las comunidades expuestas, dependiendo de la solidaridad vecinal y el heroísmo de cuerpos voluntarios subfinanciados.

DOCENTES PARAGUAYOS EN PIE DE GUERRA CONTRA REFORMA NEOLIBERAL DE PENSIONES

| ★ POLÍTICA NEOLIBERAL |

(★) Paraguay.- La resistencia sindical se planta frente a la ofensiva del gobierno de Santiago Peña

La historia de las luchas sociales en Paraguay se escribe nuevamente en las calles. Este jueves 5 de febrero, mientras el Congreso avanzaba a contrarreloj con una reforma previsional que afecta derechos históricos, miles de trabajadores y trabajadoras del sector público tomaron las calles de Asunción en una muestra de unidad combativa. La movilización nacional convocada por la Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras de la Educación articuló a docentes, personal de salud, policías y militares jubilados en defensa del sistema solidario de reparto.
En paralelo a las protestas callejeras, la Cámara de Diputados aprobó con 41 votos del oficialista Partido Colorado el proyecto que establece por primera vez una edad mínima de retiro ordinario de 57 años con 25 años de aportes. La reforma crea una jubilación extraordinaria a los 55 años para el magisterio nacional, docentes universitarios y magistrados judiciales, al tiempo que eleva del 3% al 5% el aporte estatal a la caja fiscal. El gobierno justifica la medida señalando un déficit de 380 millones de dólares en 2025, equivalente al 0,8% del PBI.
Los sindicatos denuncian que la propuesta es regresiva y viola derechos adquiridos. "El Estado se desentendió siempre de su rol de empleador", criticó el diputado opositor Diosnel Aguilera, quien abandonó la sesión junto a sus colegas. Los manifestantes exigen que el Estado aumente su aporte al menos al 14%, en línea con estándares internacionales, en lugar de trasladar el peso del ajuste a las y los trabajadores.
Esta movilización marca un punto de inflexión en la resistencia contra las políticas neoliberales que buscan desmantelar conquistas sociales históricas. La solidaridad intersectorial muestra que cuando el pueblo se organiza, puede enfrentar incluso las reformas más impopulares impulsadas desde el poder.

PARAGUAY: EL MODELO EXTRACTIVISTA QUE NACIÓ EN LA DICTADURA

| ★ MODELO NEOLIBERAL |

(★) Paraguay.- La herencia stronista sigue marcando a fuego la estructura agraria del país.

La dictadura de Alfredo Stroessner no solo fue un régimen político represivo, sino que forjó el modelo económico excluyente que hoy domina Paraguay. Durante el stronismo se consolidó una Estructura Social Autoritaria de Acumulación basada en tres pilares: un contexto internacional favorable para productos agrícolas, una alianza orgánica entre capital y Estado, y un aparato estatal que limitó sistemáticamente la capacidad de organización y resistencia de trabajadores y campesinxs.
El despojo fue masivo y sistemático. Cerca de ocho millones de hectáreas que debían destinarse a la reforma agraria fueron entregadas irregularmente a terratenientes, militares y aliados políticos del régimen, dando origen a las infames "tierras malhabidas". Esta transferencia equivale a casi un tercio del suelo arable del país y fue documentada por la Comisión de Verdad y Justicia en 2008.
Las consecuencias sociales fueron devastadoras. El campesinado, que a mediados del siglo XX representaba más del 50% de la población, sufrió desplazamiento masivo. Al mismo tiempo, se consolidó una élite terrateniente con poder político y económico estrechamente ligada al régimen autoritario. Hoy, el 2% o menos de los propietarios concentra alrededor del 80% de la superficie productiva, mientras cientos de miles de familias campesinas e indígenas permanecen en pobreza extrema.
Este patrón de acumulación provocó profunda degradación ambiental, con pérdida de ecosistemas estratégicos como el Bosque Atlántico del Alto Paraná. La lógica exportadora y del agronegocio se afianzó como motor económico dominante, profundizando la inseguridad alimentaria local y la concentración de riqueza en manos de la oligarquía agroindustrial.
La herencia stronista demuestra que el actual modelo productivo paraguayo no fue resultado del "libre mercado", sino de un Estado autoritario que impuso un esquema de desarrollo funcional a los intereses de una minoría. Las tensiones sociales generadas entonces siguen expresándose hoy en protestas, conflictos y ocupaciones campesinas, evidenciando que la desigualdad agraria sigue siendo el núcleo duro de la conflictividad social en Paraguay.

EL CINE PARAGUAYO QUIERE CONQUISTAR LA BERLINALE CON "NARCISO"

| ★ CINE |

(★) Paraguay.- Marcelo Martinessi regresa al festival alemán con una película que desentraña deseos ocultos bajo la dictadura stronista.

Según los medios paraguayos, "Narciso", el nuevo largometraje de Marcelo Martinessi, tendrá su estreno mundial en la 76ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, específicamente en la sección Panorama dedicada a descubrir "lo nuevo y lo indómito" del cine contemporáneo. La película marca el regreso del director a la Berlinale tras el éxito de "Las herederas" en 2018, que obtuvo dos Osos de Plata.
La producción es una coproducción sin precedentes que involucra a siete países: Paraguay, Brasil, Portugal, Alemania, España, Francia y Uruguay, con apoyo del Programa Ibermedia. Inspirada libremente en la novela de Guido Rodríguez Alcalá y en la vida del locutor Bernardo Aranda, la trama se desarrolla en la Asunción de 1959, durante la consolidación del régimen de Alfredo Stroessner.
El filme sigue a Narciso Arévalos, un joven apasionado por el rock and roll cuya muerte desata una trama que expone deseos ocultos y opresión política. La banda sonora combina clásicos del rock de los años 50 con piezas emblemáticas del repertorio popular paraguayo, creando un cruce entre identidad local y resonancia universal.
El elenco está encabezado por Diro Romero, con participaciones especiales del argentino Nahuel Pérez Biscayart y la española Mona Martínez. La producción destaca por su minucioso trabajo de reconstrucción histórica, filmada íntegramente en Asunción con un equipo de 60 profesionales.
La selección en la Berlinale reafirma el crecimiento del cine paraguayo y demuestra cómo las historias locales, abordadas con audacia artística, pueden dialogar críticamente con el tiempo presente desde una mirada singular.

LA DERIVA NEOLIBERAL QUE REIVINDICA DICTADURAS EN AMÉRICA LATINA

| ★ POLÍTICA |

(★) Paraguay.- La avanzada conservadora busca reescribir la historia para legitimar su proyecto de dominación.

La polémica desatada en Paraguay revela una tendencia preocupante que se extiende por la región. José Duarte, titular de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior, ha generado indignación al afirmar que la dictadura de Alfredo Stroessner "mató menos que gobiernos liberales". Esta declaración no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia sistemática del neoliberalismo para blanquear los crímenes de lesa humanidad y preparar el terreno para nuevas formas de autoritarismo.
El Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura calificó estas declaraciones como "inaceptables" y señaló que lesionan la memoria de las víctimas. Al tiempo que los estudiantes de la Universidad Nacional de Asunción exigen la salida de Duarte de su cargo, argumentan que no puede haber evaluación educativa seria cuando se niegan los fundamentos éticos e históricos. El Centro de Estudiantes de Medicina-UNA manifestó su profunda preocupación, recordando que la dictadura no solo torturó militantes políticos, sino que también sofocó la ciencia y el pensamiento crítico.
Esta reivindicación de la dictadura stroessnerista ocurre en paralelo con otros procesos regionales donde las élites económicas buscan reescribir la historia para justificar sus políticas de exclusión. La educación pública, ese espacio de resistencia y construcción colectiva, se convierte en campo de batalla. Por otra parte, la defensa de la memoria histórica emerge como trinchera fundamental contra el avance de un proyecto que pretende naturalizar la violencia estatal y el autoritarismo como herramientas de gobierno.
La lucha por la verdad histórica se torna imprescindible en tiempos donde el neoliberalismo muestra su verdadero rostro: no solo busca desmantelar derechos sociales, sino que necesita legitimar el terror para imponer su modelo. La resistencia estudiantil y la defensa de la memoria colectiva representan hoy la primera línea de contención contra esta deriva que pretende convertir el continente en un laboratorio de retrocesos democráticos.

TIERRA PARA EL PUEBLO, REPRESIÓN PARA EL CAMPESINADO

| ★ POLÍTICA | TIERRA PARA EL PUEBLO |

(★) Paraguay.- La lucha histórica por la tierra en Paraguay enfrenta una nueva escalada represiva que expone la alianza entre Estado, agronegocio y narcotráfico.

La Estancia Lucipar, 11.000 hectáreas confiscadas al narcotraficante brasileño "Cabeça Branca", se convirtió en símbolo de la deuda histórica con el campesinado paraguayo. Cuando cientos de familias organizadas intentaron acceder a esas tierras estatales para trabajarlas, la respuesta fue represión brutal: gases lacrimógenos, balines de goma, detenciones masivas y criminalización. El Estado administra tierras decomisadas al crimen organizado como mercancía, mientras el 1% de propietarios concentra más del 40% de la tierra productiva. Esta desigualdad extrema tiene raíces profundas: latifundios históricos, apropiaciones durante la dictadura stroessnerista y la expansión del agronegocio sojero que hoy comparte rutas con el narcotráfico.
La criminalización sistemática se agudizó con la Ley Zavala-Riera de 2021, que convirtió la ocupación de tierra en delito grave. Mientras convoyes de drogas circulan impunes, la policía se muestra "valiente" reprimiendo a familias campesinas. Los medios hegemónicos, vinculados a los mismos intereses del agronegocio, estigmatizan la lucha como "invasión", invisibilizando que se trata de tierras estatales que constitucionalmente deberían destinarse a reforma agraria. La Senabico, encargada de administrar bienes incautados, actúa como custodio de intereses narcos al alquilar y rematar tierras en lugar de distribuirlas.
Esta represión en Lucipar no es un hecho aislado sino la expresión de un modelo que prioriza el capital sobre la vida digna. El campesinado paraguayo sostiene la soberanía alimentaria del país mientras enfrenta desalojos, criminalización y pobreza estructural. Su lucha por la tierra es disputa por el modelo de país: entre un Paraguay para pocos, donde tierra fértil sirve a negocios legales e ilegales, y un Paraguay donde la tierra cumpla su función social. La resistencia organizada, pese a la represión, mantiene viva la esperanza de que otra agricultura es posible: popular, productiva y soberana.


Comunicado de la Federación Nacional Campesina:


MILITARES YANQUIS EN TIERRA GUARANÍ: PARAGUAY SE PLIEGA A LA DOCTRINA TRUMP

| ★ POLÍTICA | FUERA YANQUIS |

(★) Paraguay.- El gobierno de Santiago Peña firma un acuerdo que legaliza la presencia de tropas estadounidenses en su territorio, en el marco de la ofensiva regional de Washington.

La firma del Acuerdo sobre el Estatuto de Fuerzas (SOFA) entre Paraguay y Estados Unidos marca un punto de inflexión en la geopolítica sudamericana. El canciller Rubén Ramírez Lezcano y el secretario de Estado Marco Rubio sellaron en Washington un pacto que habilita formalmente la presencia militar estadounidense en territorio paraguayo, bajo el argumento de "combatir el narcoterrorismo". Este movimiento se enmarca en la estrategia de la administración Trump denominada "Lanza del Sur", que busca extender la influencia militar yanqui en la región.
El acuerdo facilitará entrenamiento bilateral, asistencia humanitaria y respuesta a desastres, según el Departamento de Estado. Rubio señala que el objetivo es enfrentar "organizaciones terroristas transnacionales" que operan en la región, aunque reconoció que muchas tienen "una base financiera y económica" más que ideológica. La retórica se alinea con las declaraciones previas del embajador paraguayo en EE.UU., quien había llamado a "frenar el socialismo" y alertado sobre el "avance de China".
Este es el segundo acuerdo significativo entre ambos países en 2025, luego del Acuerdo de Tercer País Seguro firmado en agosto. La administración Peña muestra así una clara alineación con Washington, en momentos donde el cartismo paraguayo busca reflotar proyectos como la ley de derribo de narcoavionetas, que había generado fricciones con la anterior administración Biden. El acuerdo SOFA con Paraguay sigue la línea del firmado con Ecuador en 2023, consolidando una red de presencia militar estadounidense en Sudamérica.
La firma de este pacto militar representa una profundización de la dependencia estratégica paraguaya hacia Washington, en un contexto regional donde las soberanías nacionales se ven cada vez más condicionadas por intereses geopolíticos externos. Mientras se habla de combatir el narcotráfico, lo que se consolida es una arquitectura de seguridad hemisférica controlada desde el Norte, donde los países del Sur terminan cediendo espacios de autonomía decisional a cambio de una supuesta protección que históricamente ha servido más para intervenir y saquear que para cooperar.

TIERRA, SANGRE Y REPRESIÓN: EL PARAGUAY QUE NO QUIEREN QUE VEAS

| ★ POLÍTICA |

(★) Paraguay.- Mientras el gobierno de Santiago Peña protege latifundios y narcotraficantes, campesinos sin tierra enfrentan balas y cárcel por reclamar lo que es suyo.

La brutalidad del Estado paraguayo se desnuda una vez más en San Pedro. Este 5 de diciembre, mientras el mundo miraba hacia otro lado, la represión estatal descargó su furia contra campesinos y campesinas que osaron reclamar la Estancia Lucipar, tierra usurpada por mafiosos y administrada con hermetismo por SENABICO. No es casualidad: el gobierno de Santiago Peña, ese fiel lacayo de latifundistas y agroexportadores, tiene una única estrategia frente a la lucha por la tierra: criminalización, violencia y más cárcel.
Lo que ocurre en Paraguay no es un caso aislado. Es el mismo patrón que vemos en Argentina con la resistencia mendocina contra la megaminería, en Ecuador con el ataque de Noboa a la universidad pública, o en Chile donde Kast amenaza con más represión. Mientras las élites acumulan riqueza obscena -¿recuerdan esos 5,9 billones de dólares en herencias que hemos mencionado en una nota anterior?- los pueblos son reprimidos por reclamar lo mínimo: tierra para vivir, agua para beber, educación para sus hijos.
La hipocresía es monumental. Mismo gobierno que protege tierras malhabidas y propiedades de narcotraficantes, reprime a quienes luchan por la reforma agraria. Mismo Estado que permite que Glencore reactive minas con beneficios fiscales en Argentina, mientras criminaliza a campesinos paraguayos. Es la misma lógica extractivista y colonial que sacrifica vidas en el altar de las ganancias.
Pero hay algo que los poderosos no entienden: la organización popular no se detiene. Como señala nuestra última editorial en este blog, "la verdadera resistencia nunca viene de arriba. Viene de abajo, de los territorios, de las asambleas". Los campesinos paraguayos lo saben bien: su lucha no es sólo por tierra, es por dignidad, por soberanía alimentaria, por un país donde la riqueza no sea privilegio de unos pocos.
La Federación Nacional Campesina exigió la libertad inmediata de los detenidos de la Coordinadora Sin Tierra del Norte. Demandó que las tierras confiscadas a narcotraficantes sean destinadas a la reforma agraria. Y llamó a mantener firme la lucha, porque como bien dicen los compañeros: "La lucha por la tierra es la lucha por la patria. Sin reforma agraria no habrá paz". Mientras haya represión, habrá resistencia. Y mientras haya resistencia, habrá esperanza.



PARAGUAYOS ESCLAVIZADOS EN FÁBRICAS CLANDESTINAS DE BRASIL

| ★ LABORAL| POLÍTICA |

(★) Paraguay.- Redes criminales organizan un sistema de producción ilegal de cigarrillos basado en la explotación extrema de trabajadores migrantes paraguayos, en condiciones que las autoridades califican como "esclavitud total".

Una investigación periodística brasileña reveló un complejo sistema de acumulación capitalista basado en la privación de derechos laborales más elementales. Las llamadas "fábricas clandestinas" o "buracos" operan en territorio brasileño produciendo cigarrillos con marcas que simulan ser paraguayas, pero que en realidad se fabrican en condiciones de total ilegalidad y explotación humana.
El mecanismo de extracción de plusvalía alcanza niveles extremos: trabajadores paraguayos son reclutados con promesas salariales que cuadruplican lo que ganarían en su país, pero terminan sometidos a un régimen de encierro absoluto. Según la fiscala paraguaya Vivian Coronel, se trata de "un régimen de esclavitud total" donde los trabajadores son despojados de sus documentos, no pueden comunicarse con sus familias, y desarrollan todas sus actividades vitales -dormir, comer, trabajar- en el mismo espacio insalubre.
La mercantilización de la vida alcanza su expresión más brutal en estas instalaciones, donde las jornadas laborales se extienden hasta 24 horas mediante turnos continuos, sin contratos ni protección alguna. Las condiciones ambientales incluyen temperaturas extremas y ausencia de equipos básicos de seguridad, configurando un escenario donde el cuerpo del trabajador se convierte en mera herramienta de producción.
Entre 2007 y 2025, las autoridades brasileñas desmantelaron 76 de estas fábricas clandestinas distribuidas en estados como Río de Janeiro, Pernambuco, Minas Gerais y São Paulo. En un operativo reciente en tres ciudades paulistas fueron detenidos 25 hombres, 18 de ellos paraguayos, confirmando el peso específico de esta nacionalidad en la mano de obra explotada.
El fenómeno representa una reconfiguración del contrabando tradicional: mientras Paraguay produce anualmente 45 billones de cigarrillos -siete veces su demanda interna-, las máquinas en desuso de las tabacaleras paraguayas fueron trasladadas a Brasil para abastecer esta red clandestina. Así, el capital encuentra nuevas formas de acumulación mediante la relocalización productiva hacia territorios con menor control estatal.
La fiscalía paraguaya identifica la necesidad económica como factor determinante que empuja a aceptar estas condiciones, aunque algunos son engañados sobre la naturaleza real del trabajo. Sin embargo, las investigaciones enfrentan el obstáculo del silencio de las víctimas, que suelen no colaborar por miedo a represalias.
Testimonios recogidos revelan que incluso cuando una planta es cerrada, al cabo de un mes surge otra, evidenciando la capacidad de recomposición del capital criminal. Un trabajador que logró escapar afirmó que "la libertad no tiene precio", contrastando con los altos salarios ofrecidos que encubren relaciones laborales basadas en la coacción y el temor.
Este sistema de producción ilegal no sólo explota mano de obra migrante, sino que también representa un riesgo sanitario para los consumidores, ya que los productos presentan niveles de alquitrán y nicotina superiores a los permitidos. La acumulación por despojo encuentra su expresión en una pluralidad de dimensiones: despojo de derechos laborales, expropiación de la salud de los trabajadores y engaño al consumidor final.