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LA POLÍTICA ARGENTINA: EL ESPÍRITU PEQUEÑO BURGUÉS QUE MATA LA TRANSFORMACIÓN

| ★ OPINIÓN |

(★).- Mientras el mundo arde en luchas colectivas, la Argentina se ahoga en el individualismo más mezquino.

La política argentina parece diseñada por un algoritmo que prioriza el beneficio personal sobre cualquier proyecto colectivo. Mientras en Cuba miles de jóvenes encienden antorchas revolucionarias para defender su soberanía frente al bloqueo imperial, aquí los gobernadores como Weretilneck hacen fila para apoyar la contrarreforma laboral que precarizará aún más a la clase trabajadora. Es el espíritu pequeño burgués en su máxima expresión: tomar mate en la playa mientras se le pisa la cabeza al otro.
El análisis de la realidad política argentina se vuelve imposible cuando predomina esta lógica de especulación sectorial. Mientras el régimen Milei avanza con su desguace del Estado -interviniendo puertos estratégicos como Ushuaia, cerrando la metrología del INTI, desmantelando la educación pública- la respuesta de las dirigencias es patética. La CGT sigue de vacaciones, los gobernadores se alinean con el ajuste, y los medios progresistas como C5N despiden periodistas por denunciar el genocidio en Gaza.
Esta es la Argentina que votó Milei: una sociedad donde el cálculo individual reemplaza cualquier proyecto transformador. Mientras en Minnesota la comunidad se organiza con huelgas económicas y arrestos masivos de clérigos contra la ofensiva migratoria de Trump, aquí la resistencia se limita a declaraciones huecas y fotos protocolares. El espíritu pequeño burgués nos tiene paralizados: preferimos el fin de semana largo antes que organizar la lucha política.
La verdadera transformación social requiere algo que escasea en la política argentina: coraje colectivo. Mientras Cuba resiste con dignidad y Brasil avanza en reforma agraria, nosotros seguimos atrapados en la lógica del sálvese quien pueda. La pregunta es cuánto más aguantaremos este individualismo suicida antes de entender que, sin organización popular, solo nos espera más ajuste y más humillación.

EL ENANO ... QUE PREDICA EL ODIO DESDE DAVOS

| ★ OPINIÓN |

(★) Argentina.- El presidente argentino se pavonea en la meca del capitalismo global.

Javier Milei, el autoproclamado "anarcocapitalista" que gobierna Argentina con desequilibro mental, se presentó en el Foro de Davos como profeta de un supuesto "despertar mundial". Al tiempo que el régimen Trump exhibe sus ambiciones coloniales sobre Groenlandia, este personaje de melena desgreñada y discurso delirante celebra el avance de la ultraderecha en América Latina como si fuera una epifanía libertaria.
En realidad, lo que Milei llama "renacer de las ideas de la libertad" no es más que la avanzada neoliberal más brutal que haya sufrido la región en décadas. Su presencia en ese antro de multimillonarios y especuladores financieros revela su verdadera naturaleza: un títere del capital transnacional disfrazado de revolucionario. Mientras millones de argentinos sufren el ajuste salvaje de su gobierno, él se regodea entre banqueros y magnates.
Su alianza con figuras como Trump -cuyo régimen ahora pretende comprar territorios como si fueran mercancía- muestra el verdadero proyecto: la recolonización de América Latina bajo la bandera del libre mercado. Este enano intelectual que confunde gritos con argumentos representa la peor versión de la derecha latinoamericana: aquella que vende la soberanía a cambio de aplausos en foros extranjeros.
La historia juzgará a este payaso trágico que, en paralelo a destruir derechos sociales, se ufana de ser "faro" mientras navega hacia el abismo neoliberal. Su "despertar" es pesadilla para los pueblos.

MILEI EN DAVOS: EL PERRO FALDERO QUE LADRÓ AL CAPITAL

| ★ OPINIÓN |

(★).- El presidente argentino viajó a Suiza para demostrar que sí sabe hacer reverencias, pero esta vez ante los dueños del mundo.

Mientras en Argentina la gente se pregunta cómo pagará la luz, Milei se pavonea en Davos con la élite financiera que aplaude su plan de ajuste. Qué casualidad: el mismo que en campaña gritaba contra "la casta" ahora se codea con los CEO de Citigroup, BlackRock y BBVA. El anarcocapitalista descubrió que la anarquía es solo para los pobres; para los ricos hay cócteles en los Alpes suizos.
El perrito faldero de Trump firmará el "Consejo de la Paz" del magnate, porque nada dice más "paz" que alinearse con quien amenaza con invadir Groenlandia. Milei, que prometía independencia, ahora es el títere perfecto: mientras los argentinos sufren, él posa sonriente con banqueros que especulan con la deuda de su propio país.
El libertario que hablaba de "parásitos" ahora se alimenta de las migajas que le tiran los chupasangres globales. En Davos aprendió que la libertad es para los que tienen cuentas en Suiza; para el resto, ajuste y sumisión. El circo libertario tiene nuevo domador: el capital financiero internacional. Y Milei salta por los aros como el mejor perrito amaestrado.

EL MUNDO ES UNA PERINOLA Y TODOS GIRAMOS PARA QUE LOS YANQUIS SE QUEDEN CON EL PREMIO

| ★ OPINIÓN DE DOMINGO |

(★).- Mientras unos meditan y otros toman tequila, Trump compra Groenlandia y captura presidentes como si fueran Pokémon.

La realidad geopolítica actual es un circo donde el payaso principal tiene el botón nuclear. Los rusos, con las bolas en remojo después de que sus defensas aéreas en Venezuela demostraron ser tan efectivas como un paraguas en huracán. Los chinos, meditando sobre el devenir del tiempo y cómo exportar 1,19 billones en productos mientras sus jóvenes descargan apps para confirmar que no murieron solos.
México de a copitas de tequila para despertar el coraje y aguantar la encrucijada de ser "el más fuerte y el más débil ante Trump". Venezuela digiere con Coca-Cola la nueva realidad donde su oro está en Londres, su petróleo en manos yanquis y su ex-presidente en Nueva York. 
Argentina baila al ritmo de festivales provinciales mientras su presidente rockstar zapatea chacareras, pero en el Mercosur firma acuerdos de libre comercio que consolida nuestra condición de país agroexportador primario.
Colombia con la vincha hippie alza la voz por ballenas en el Orinoco en tanto el ELN propone unir guerrillas contra EE.UU. Brasil duda si el mundo es redondo a la vez que sus millonarios del agronegocio compran Porsches con dólares del superávit comercial chino.
Y en el centro del carrusel, Trump: imponiendo aranceles a Europa por Groenlandia, creando "Juntas de Paz" que preside él mismo, capturando mandatarios como trofeos y convirtiendo la política internacional en un reality show donde las reglas las escribe el que tiene más portaaviones.
La izquierda mundial mira este espectáculo con la impotencia de quien ve cómo el capitalismo tardío se disfraza de payaso fascista y se lleva todos los aplausos. El mundo gira, pero siempre cae del lado de quien tiene más misiles.

EUROPA ACTÚA, LATINOAMÉRICA SÓLO RETÓRICA: LA LECCIÓN DE GROENLANDIA ANTE LA AGRESIÓN A VENEZUELA

| ★ OPINIÓN |

(★).- Mientras la Unión Europea desplegó tropas para proteger Groenlandia de Trump, Sudamérica solo emitió notas de preocupación ante el secuestro de Maduro

Cuando Donald Trump amenazó con anexar Groenlandia en diciembre, Europa respondió en 72 horas: la Unión Europea movilizó 3.000 soldados nórdicos, envió fragatas al Ártico y advirtió que “cualquier agresión será considerada un ataque contra todos los miembros”. Hoy ya se habla que hay soldados franceses y alemanes. El mensaje disuadió a Washington.
Cuatro semanas después de la amenaza a Groenlandia, el mismo Trump secuestró al presidente venezolano Maduro y bombardeó Caracas. La respuesta latinoamericana fue la inversa: Brasil, Colombia, México y Uruguay se reunieron en videoconferencia, emitieron una declaración conjunta de “profunda preocupación” y regresaron a sus asuntos internos. Ninguno movilizó un solo soldado ni rompió relaciones económicas con EEUU.
La comparación expone la fractura geopolítica: Europa actúa como bloque frente a la injerencia; América Latina permanece dividida, temiendo represalias comerciales. Mientras Bruselas defiende territorios con tanques, Brasilia defiende principios con tweets.

¿DÓNDE QUEDÓ EL SUEÑO BOLIVARIANO?

| ★ OPINIÓN |

(★).- La promesa revolucionaria que ilusionó a América Latina hoy no solo muestra grietas: ha sido dinamitada desde sus cimientos.

El proyecto iniciado por Hugo Chávez emergió como un faro de esperanza para los pueblos oprimidos de Nuestra América. Su ideario planteaba una transformación radical: soberanía energética, redistribución de la riqueza, integración latinoamericana y construcción de un socialismo del siglo XXI que superara las desigualdades históricas. La nacionalización del petróleo, las misiones sociales y la creación de alternativas como el ALBA representaron intentos concretos de construir otro mundo posible.
Pero la madrugada del 3 de enero de 2026, ese sueño fue literalmente bombardeado. En una operación militar sin precedentes, Estados Unidos atacó Caracas y otras regiones del país, destruyendo infraestructura civil y militar, y secuestrando al presidente Nicolás Maduro y a la primera combatiente Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Nueva York para ser juzgados bajo acusaciones de “narcoterrorismo”. Más de cien personas murieron en el ataque, y el país quedó sumido en el caos y la incertidumbre.
Este hecho no solo marca el fin de la retórica antiimperialista que caracterizó al chavismo durante décadas, sino que también expone una verdad incómoda: el proyecto bolivariano fue incapaz de defender su soberanía frente al imperio que tanto denunciaba. La “extracción directa” de su líder, como la llamaron los estrategas estadounidenses, no fue solo una humillación militar, sino también un símbolo del colapso político y moral del proceso revolucionario.
En los días posteriores, Estados Unidos anunció que “gobernará” Venezuela hasta que se organice una “transición adecuada”, y dejó entrever que su objetivo incluye el control directo de los recursos petroleros del país. Esta nueva fase de intervención abierta y sin disimulos ha sido recibida con una inusual pasividad por parte de las autoridades venezolanas, lo que ha generado fuertes críticas incluso dentro del chavismo. ¿Dónde quedó la promesa de resistencia hasta el final? ¿Dónde el “patria o muerte” que se gritaba en cada plaza?
La dependencia petrolera que Chávez juró superar sigue siendo el talón de Aquiles del país. Ahora, en lugar de usar ese recurso para financiar la transformación social, el gobierno parece dispuesto a entregarlo a cambio de una supuesta estabilidad impuesta por quien lo saqueó durante siglos.
¿Se está convirtiendo Venezuela en un protectorado disfrazado de "transición democrática"? ¿El pragmatismo está siendo usado como excusa para entregar lo que costó tanto defender? La revolución bolivariana, que una vez desafió al orden mundial, hoy parece doblegarse ante él, sin siquiera ofrecer resistencia simbólica.
El legado de Chávez no puede ser una foto en un portaaviones, ni una consigna vacía mientras se firman acuerdos con quien secuestra a sus líderes. América Latina observa con estupor cómo otro proceso emancipatorio es derrotado no solo por la fuerza, sino por la renuncia a su propia esencia. La lección es dolorosa: sin independencia real, sin democracia participativa y sin justicia social, las revoluciones terminan siendo solo episodios de una historia que el imperio se encarga de borrar.

LOS BUITRES VUELVEN A LA CARGA: AHORA QUIEREN QUE ARGENTINA LES PAGUE POR NO CRECER

| ★ OPINIÓN |

(★) Argentina.- Los fondos buitre descubrieron que pueden demandar a un país por no cumplir con las promesas de crecimiento que ellos mismos sabotean.

Desmontemos esta tragicomedia financiera: Aurelius y sus compinches, esos especuladores que compraron deuda argentina en default por monedas, ahora exigen que les paguen porque... ¡Argentina no creció lo suficiente! La lógica es digna de un chiste de humor negro: primero te compran bonos en default a precio de ganga, luego bloquean cualquier posibilidad de recuperación económica con demandas judiciales, y finalmente te demandan porque no creciste lo que prometiste. Es como comprar un auto sin motor y demandar al vendedor porque no anda.
Milei, el "anarcocapitalista" que prometía acabar con los buitres, ahora tiene que enfrentar a los mismos depredadores financieros que aplauden su modelo. Trump, mientras tanto, sigue siendo el referente moral de esta derecha global: un depredador sexual que cree que el poder económico da derecho a todo.
La izquierda, por supuesto, sigue siendo la única que entiende que no se puede negociar con buitres. Pero claro, eso no vende en Bloomberg, donde el humor negro consiste en reírse de países enteros mientras se cobran comisiones por la destrucción.

LA REVOLUCIÓN DE LOS POBRES: CUANDO LA MISERIA ES UN NEGOCIO POLÍTICO

| ★ OPINIÓN |

(★) Argentina.- Los libertarios descubrieron que mantener a la gente al borde del colapso es más barato que enfrentar una revuelta social.

¡Qué maravilla! Los genios del liberalismo salvaje finalmente entendieron que transferir migajas a los más pobres es más rentable que limpiar sangre de las calles. La AUH aumentó un 67% mientras los empleados públicos perdieron un tercio de sus ingresos. ¿Coincidencia? ¡Claro que no! Es la nueva matemática libertaria: empobrecer a la clase media para comprar la paz social con los que literalmente no tienen nada que perder.
Los hipócritas neoliberales que gritaban "¡Estado mínimo!" ahora descubren encantados que un Estado gordo es útil... para contener a los hambrientos. Mientras sus amigos empresarios festejan ganancias récord con salarios devaluados, estos cínicos aplauden la "eficiencia" de un sistema que mantiene a los pobres lo suficientemente alimentados para no quemar sus barrios privados, pero lo suficientemente miserables para no cuestionar el orden establecido.
Los únicos que realmente ganan son los que siempre ganan: los que especulan con la desgracia ajena. Los mismos que lloran por el "gasto público" cuando se trata de educación o salud, pero encuentran súbitamente fondos ilimitados para subsidios que evitan que los excluidos les prendan fuego a sus countrys. ¡Qué ironía! El capitalismo más salvaje necesita del asistencialismo más básico para sobrevivir.
Los sectores que apoyan este circo son los mismos que creen que la pobreza es un problema de carácter, no de estructura. Los que piensan que con un par de pesos extra en la AUH ya "resolvieron" la desigualdad, mientras sus portfolios crecen a costa del sudor ajeno. ¡Bravo, hipócritas! Han perfeccionado el arte de gobernar para los ricos mientras sobornan a los pobres con las migajas de su propio festín.

EL PAÍS DE LOS PRESTAMISTAS FELICES Y LOS FIELES DEL BONO VENCIDO

| ★ OPINIÓN |

(★).- Érase una vez un reino llamado Argentina, donde los magos del dinero habían descubierto la piedra filosofal del capitalismo: endeudarse para pagar deuda. Sí, como suena. Como pagar la tarjeta con otra tarjeta, pero en versión país.
El hechicero jefe, don Luis Caputo, un hombre con cara de cuero italiano y aroma a fragancia offshore de las Islas Caimán, salió a los mercados internacionales con su varita de tasa fija y dijo: “¡Por favor, 3.000 millones de dólares más! Es para pagarles a los que ya nos prestaron… para pagarles a los otros que ya nos prestaron”. Y los banqueros, que siempre tienen una lágrima lista para los intereses, aplaudieron con sus manos de seda y sus corbatas de mil euros.
El BCRA, que en teoría debería cuidar la moneda, se convirtió en el Houdini financiero: hace desaparecer reservas mientras todos miran para otro lado. “¿Cómo lo hace?”, se preguntan los adultos mientras toman mate y miran el telediario como quien mira un partido de fútbol que ya está perdido.
Milei, el desequilibrado libertario de pelos desalineados y discursos alineados con el FMI, dice que quiere “liberarnos de Wall Street”. Pero resulta que Wall Street está en el living, tomando mate, ¡y hasta ya tiene su propio porongón con el logo de Estudiantes! Mientras tanto, Caputo firma cheques con una mano y saluda a los chinos de Bank of China con la otra. “Somos libres”, dicen. Sí, libres como el ave fénix: cada vez que se queman, renacen… endeudados.
La izquierda, esa que todavía cree en los países soberanos y otras utopías, grita: “¡La deuda es un mecanismo de dominación!”. Pero los muchachos de derecha le respondieron: “Sí, pero con estilo”. Porque endeudarse ya no es solo un problema: es performance financiera. Es arte. Es como hacer un happening en el Malba pero con bonos y tasas del 7,4%. El pago es poético: le debemos a los que nos hundieron, y les pagamos con plata que nos prestan… los mismos. ¡Un círculo virtuoso de masoquismo macroeconómico!
Y mientras tanto, el pueblo, ese cuyo humor social expresa "esperanzas" sin optimismo, sigue tomando mate. Porque el mate no se vende en bonos. Todavía. “¿Cuándo nos tocará a nosotros?”, se pregunta mientras ve cómo el riesgo país baja… y la pobreza sube. Como si fueran dos engranajes que solo funcionan en sentido contrario.
Pero tranquilos. En este cuento no hay príncipes ni final feliz. Solo hay bonos, bancos y bancarrota, ah también una urna con votos violetas y un ministro que sonríe mientras firma el próximo préstamo. Porque en el país de los prestamistas felices, la deuda no se paga. Se refinancia. Y el mate, mientras tanto, sigue caliente… como el horno que nos están preparando.

LA GRAN TRAICIÓN PROGRESISTA: CUANDO LOS DISCURSOS SE QUEDAN EN PALABRAS Y LAS CONVICCIONES EN FOTOS PROTOCOLARES

| ★ OPINIÓN |

(★).- La izquierda latinoamericana muestra su costura más frágil ante el secuestro político de Maduro.

La captura ilegal de Nicolás Maduro en Estados Unidos ha funcionado como un termómetro preciso para medir la temperatura real del progresismo continental. Lo que debería ser un momento de unidad férrea y resistencia colectiva se ha convertido en un espectáculo de tibiezas calculadas y silencios cómplices. Mientras el imperio norteamericano ejecuta una de sus operaciones más descaradas de lawfare internacional y criminales en los cuerpos de nuestros compatriotas latinoamericanos, los supuestos líderes de la patria grande parecen más preocupados por mantener sus líneas de crédito con Washington que por defender la soberanía de nuestros pueblos.
Lula, Petro, Orsi, Ortega, Xiomara Castro y Claudia Sheinbaum han tejido una coreografía de declaraciones cuidadosamente dosificadas que no pasan del terreno de lo discursivo. Sheinbaum pide "juicio justo", ¿en serio? ... como si se tratara de un caso común, ignorando que estamos ante un bombardeo a población civil y un secuestro político de manual. La ausencia física de estos mandatarios en territorio estadounidense exigiendo la liberación inmediata de Maduro al menos hablaría más fuerte que cualquier comunicado de prensa. Es la diferencia entre quienes llevan la solidaridad en la sangre y quienes la llevan en el presupuesto de relaciones exteriores.
La histórica resistencia cubana contrasta con el pragmatismo cobarde de gobiernos que prefieren negociar migajas antes que confrontar al imperio. Esta no es solo una cuestión de valentía personal sino de coherencia histórica: el progresismo que no defiende a sus aliados cuando son atacados pierde legitimidad para hablar de integración latinoamericana. El silencio estratégico se ha convertido en complicidad tácita, y cada día que pasa sin acción concreta consolida la impunidad del poder estadounidense.
La verdadera izquierda no se mide en cumbres fotogénicas ni en declaraciones de principios, sino en la capacidad de movilización cuando un hermano pueblo es agredido. La ausencia de una respuesta contundente y unificada revela que, para algunos, el "progresismo" es más una etiqueta de marketing político que un compromiso con la liberación continental. Mientras Cuba mantiene firme su postura histórica, otros prefieren calcular costos políticos antes que defender principios. Así se escribe la historia: con hechos, no con discursos.

EL LIBERTARIO QUE EXPORTA VERGÜENZA HUMANA

| ★ OPINIÓN |

(★).- Milei descubre que la libertad es como el choripán: solo sabe bien cuando lo preparan los amigos.

El presidente argentino, ese filósofo de la libertad que cree que la democracia es un concurso de popularidad para elegir quién tiene más amigos en Washington, ahora quiere exportar su receta mágica: "libertad para mis amigos, ajuste para los demás".
Mientras aquí la inflación se pasea por los supermercados como un fantasma en Halloween, Milei planea viajar a EE.UU. para decirle a los republicanos: "Miren, yo también puedo ser un buen alumno del FMI". Su estrategia geopolítica parece sacada de un manual de cómo perder amigos e influenciar... a nadie.
Lo más gracioso es que este gurú del "Estado mínimo" quiere un Estado máximo para intervenir en las elecciones de otros países. ¿No era que el mercado lo decide todo? Ah, claro, el mercado de votos es diferente.
La derecha latinoamericana encontró en Milei su nuevo mesías: el que predica la libertad económica mientras aplaude operativos extranjeros en países soberanos. Coherencia libertaria: cero. Hipocresía: cien.
Y pensar que algunos creyeron que venía a liberarnos... solo nos liberó del sentido común.

EL MEME YA NO ALCANZA: BOMBARDEAN VENEZUELA Y LA IZQUIERDA INSTITUCIONAL PIDE “DIÁLOGO”

| ★ OPINIÓN |

(★).- Una crítica al activismo de pantalla y a las izquierdas que administran el horror ajeno.

El fantasma de los revolucionarios históricos ronda las redes sociales como memes vacíos, mientras las izquierdas contemporáneas navegan entre la burocracia estatal y el activismo virtual. La pregunta que flota en el aire es punzante: ¿dónde quedó la potencia transformadora cuando los discursos se convierten en cursos de capacitación y las declaraciones reemplazan a la acción directa?
Ayer, mientras tanto, el Estado terrorista y pedófilo de Estados Unidos bombardeó Caracas y otros pueblos de Venezuela, asesinó gente y secuestró al presidente electo democráticamente. La izquierda institucional respondió con un comunicado de “preocupación” y una invitación al diálogo.
Petro, el exguerrillero devenido en presidente, simboliza esta paradoja. Su trayectoria muestra la transición de la lucha armada a la gestión institucional, un camino que muchos movimientos progresistas latinoamericanos han transitado con resultados ambiguos. El Frente Amplio uruguayo, Morena en México, y otras experiencias similares enfrentan el mismo dilema: cómo mantener la radicalidad transformadora desde el poder estatal. Ayer, ninguno de ellos rompió relaciones diplomáticas, cerró espacios aéreos ni convocó a movilización. Solo pidieron calma.
Lula, el "presidente obrero" cuya base electoral responde al Partido de los Trabajadores, ha olvidado (o simula hacerlo) la teoría de las contradicciones (en los países oprimidos por el imperialismo, la contradicción social principal es la del “pueblo” contra el enemigo imperialista). Para qué quieren llegar a la presidencia, ¿para gestionar la miseria y convertirse en los mejores rastreros timoratos de la historia?. Ayer lo demostraron.
Al menos Milei o Kast no engañan: gobiernan para el capital y lo gritan. Traicionan la vida de los suyos, pero no la consigna. La izquierda institucional, en cambio, traiciona dos veces: la del pasado que invoca y la del presente que desmiente. Bolívar soñaba una América unida; hoy sus sucesores se esconden tras escusas para mantener sus privilegios.
Petro, Lula, Orsi, Sheinbaum administran el Estado.... ¿Lo pondrán a ese Estado al servicio de la soberanía de los pueblos de nuestra América como sostenían las banderas de nuestros libertadores Bolívar, San Martín, Artigas, Zapata/Villa, Marighella? Ayer no lo hicieron.
La virtualidad ofrece un espacio aparente de resistencia, pero demasiadas veces se convierte en simulacro que tranquiliza conciencias sin alterar estructuras de poder reales. 
La historia latinoamericana está plagada de ejemplos donde los procesos revolucionarios se institucionalizaron hasta perder su filo transformador. La crítica no es al diálogo con las instituciones, sino a la pérdida de horizonte estratégico. Cuando la gestión reemplaza a la transformación, cuando los discursos en redes suplantan a la organización popular, la izquierda corre el riesgo de convertirse en administradora del sistema que juró cambiar. Ayer, ese riesgo se volvió vergüenza concreta.
La verdadera pregunta no es qué harían los revolucionarios del pasado, sino qué estamos haciendo nosotres en el presente para construir poder popular más allá de las pantallas y los cargos institucionales. Y más urgente: qué hacemos ahora, que el Imperio secuestra presidentes y bombardea a nuestros pueblos.

LOS HÉROES DE LA FUGA: CUANDO VACACIONAR EN URUGUAY ES UN ACTO PATRIÓTICO

| ★ OPINIÓN |

(★) Argentina.- Sturzenegger descubre que la mejor forma de salvar la economía es sacando los dólares del país.

En esta Argentina donde la lógica económica parece escrita por el guionista de Black Mirror después de una sobredosis de anfetaminas, el ministro Sturzenegger nos ilumina con una perla: los que se van de vacaciones al exterior son "héroes de la producción". Sí, queridos lectores, nosotrso sufrimos con la inflación, en cambio esos privilegiados que esquían en Bariloche chileno o toman mojitos en Punta del Este están salvando la patria. ¡Qué alivio saber que mi vecino que se fue a Miami no es un oligarca fugador, sino un mártir económico!
La teoría es brillante en su simpleza perversa: cuantos más dólares salgan del país, más competitivas serán nuestras exportaciones. Es como decir que cuanto más hambre tengas, mejor funcionará tu metabolismo. El detalle menor que olvida el buen Federico es que tenemos un dólar intervenido, subsidiado y con más controles que un presidio. Así que esa fuga de divisas no "sostiene competitividad" sino que vacía las reservas como un vampiro en banco de sangre.
Mientras Costa, desde la provincia, intenta explicar con paciencia de maestro jardinero que primero hay que producir para después gastar, el gobierno nacional celebra que la plata se vaya. Es la versión económica del síndrome de Estocolmo: nos enamoramos de quienes nos roban.
Lo más gracioso es que estos mismos que festejan la fuga turística son los que después lloran por la falta de inversión. ¿Qué esperaban? ¿Que los capitales llegaran atraídos por el espectáculo de ver cómo se vacía el país? En el manual libertario, parece que el capítulo sobre "cómo hacer que un país funcione" se perdió entre las páginas de "cómo justificar cualquier disparate con terminología económica".
Al final, la pregunta sigue siendo la misma: ¿es más tonto el chancho o el que le da de comer? En este caso, tenemos chanchos que se creen héroes y alimentadores que se creen economistas. Una tragicomedia argentina que, como siempre, pagamos los de abajo.

LA DIFERENCIA IDEOLÓGICA ENTRE "GREMIOS" Y "SINDICATOS": CUANDO EL LENGUAJE ES CAMPO DE BATALLA

| ★ EDITORIAL |

(★).- Una distinción que parece semántica pero que encierra proyectos políticos antagónicos sobre la organización del trabajo y la sociedad

En el discurso público cotidiano, los términos "gremio" y "sindicato" suelen utilizarse como sinónimos intercambiables. Sin embargo, esta aparente neutralidad lingüística oculta una profunda diferencia ideológica que remite a tradiciones históricas enfrentadas y a modelos de sociedad radicalmente distintos. No se trata de un mero recurso estilístico: cada palabra arrastra consigo una carga política que revela posicionamientos sobre el conflicto laboral, la organización social y el papel del Estado.

LA MATRIZ CORPORATIVISTA DEL GREMIALISMO
El concepto de "gremio" hunde sus raíces en la organización medieval de los oficios, donde las corporaciones controlaban la producción, los precios y el acceso a las profesiones. Esta tradición se caracteriza por un orden jerárquico que va del maestro al oficial y al aprendiz, priorizando el interés profesional por encima de la pertenencia de clase. El gremio busca la integración en el orden establecido, la armonía social y la autorregulación ante el poder político.
Durante el siglo XX, esta matriz corporativista resurgió con fuerza en regímenes autoritarios como la Dictadura de Primo de Rivera y el franquismo, donde los "Sindicatos Verticales" diluían el conflicto obrero-patronal en órganos mixtos controlados por el Estado. La consigna era clara: "sindicalismo, no; sindicación sí", suprimiendo la representación puramente obrera para sustituirla por mesas técnicas donde el poder fijaba las condiciones laborales.

EL SINDICATO COMO EXPRESIÓN DE LUCHA DE CLASES
En contraste, el "sindicato" emerge con la Revolución Industrial como organización de asalariados frente al patrono. Su ideología subyacente parte del reconocimiento del antagonismo entre capital y trabajo, reivindicando la autonomía obrera respecto del Estado y los partidos políticos. El sindicalismo se nutre de tradiciones como el sindicalismo revolucionario de Sorel y Pelloutier, que concebían al sindicato como actor de transformación social, desconfiando del parlamentarismo y apostando por la autogestión obrera.
En sus versiones más radicales, el sindicato no sólo negocia salarios y condiciones laborales, sino que se proyecta como fuerza emancipadora capaz de subordinar el capital al trabajo. Su utopía no es la armonía social, sino el empoderamiento de la clase trabajadora.

EL LENGUAJE COMO ARMA POLÍTICA
Hoy, esta tensión histórica se reproduce en el discurso público cuando medios y políticos utilizan "gremio" como eufemismo de "sindicato" para desactivar su connotación combativa. "Los gremios docentes" suena más técnico y menos beligerante que "los sindicatos docentes", enfatizando el aspecto profesional por encima del de clase y alineándose con el vocabulario corporativo que prefiere la "concertación social" a la "lucha sindical".
Cuando un gobierno habla de "diálogo con los gremios" y la oposición de "apoyo a los sindicatos", no están designando al mismo interlocutor ni proyectando el mismo modelo de sociedad. Detrás de cada término late una concepción diferente sobre el conflicto social, la autonomía obrera y el papel del Estado en las relaciones laborales. Por eso, en nuestras notas de prensa de Sin Registro, elegir entre "gremio" y "sindicato" nunca es una decisión inocente: es tomar partido en una disputa que atraviesa siglos de historia de las luchas populares.
Esta misma disputa de poder en el campo semántico, se ve reflejada en tantas otras palabras, e incluso llevada hacia otros aspectos, en lo que la ultraderecha ha encarado como una "Batalla cultural". El campo de lo simbólico no es menor. Ellos lo saben bien. Habrá que ver si somos capaces de no entregar nuestras palabras más profundas, como "proceso", "militancia", "libertad", y al mismo tiempo cuidarlas de las desvirtuaciones que generan praxis deformantes desde el supuesto campo popular. Llamaremos sindicatos a aquellas organizaciones que lo sean, y lo demás, serán gremios, pero siendo conscientes de lo que implicamos en una y otra mención.