Mostrando las entradas con la etiqueta OPINION. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta OPINION. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de enero de 2026

LA GRAN TRAICIÓN PROGRESISTA: CUANDO LOS DISCURSOS SE QUEDAN EN PALABRAS Y LAS CONVICCIONES EN FOTOS PROTOCOLARES

| ★ OPINIÓN |

(★).- La izquierda latinoamericana muestra su costura más frágil ante el secuestro político de Maduro.

La captura ilegal de Nicolás Maduro en Estados Unidos ha funcionado como un termómetro preciso para medir la temperatura real del progresismo continental. Lo que debería ser un momento de unidad férrea y resistencia colectiva se ha convertido en un espectáculo de tibiezas calculadas y silencios cómplices. Mientras el imperio norteamericano ejecuta una de sus operaciones más descaradas de lawfare internacional y criminales en los cuerpos de nuestros compatriotas latinoamericanos, los supuestos líderes de la patria grande parecen más preocupados por mantener sus líneas de crédito con Washington que por defender la soberanía de nuestros pueblos.
Lula, Petro, Orsi, Ortega, Xiomara Castro y Claudia Sheinbaum han tejido una coreografía de declaraciones cuidadosamente dosificadas que no pasan del terreno de lo discursivo. Sheinbaum pide "juicio justo", ¿en serio? ... como si se tratara de un caso común, ignorando que estamos ante un bombardeo a población civil y un secuestro político de manual. La ausencia física de estos mandatarios en territorio estadounidense exigiendo la liberación inmediata de Maduro al menos hablaría más fuerte que cualquier comunicado de prensa. Es la diferencia entre quienes llevan la solidaridad en la sangre y quienes la llevan en el presupuesto de relaciones exteriores.
La histórica resistencia cubana contrasta con el pragmatismo cobarde de gobiernos que prefieren negociar migajas antes que confrontar al imperio. Esta no es solo una cuestión de valentía personal sino de coherencia histórica: el progresismo que no defiende a sus aliados cuando son atacados pierde legitimidad para hablar de integración latinoamericana. El silencio estratégico se ha convertido en complicidad tácita, y cada día que pasa sin acción concreta consolida la impunidad del poder estadounidense.
La verdadera izquierda no se mide en cumbres fotogénicas ni en declaraciones de principios, sino en la capacidad de movilización cuando un hermano pueblo es agredido. La ausencia de una respuesta contundente y unificada revela que, para algunos, el "progresismo" es más una etiqueta de marketing político que un compromiso con la liberación continental. Mientras Cuba mantiene firme su postura histórica, otros prefieren calcular costos políticos antes que defender principios. Así se escribe la historia: con hechos, no con discursos.

lunes, 5 de enero de 2026

EL LIBERTARIO QUE EXPORTA VERGÜENZA HUMANA

| ★ OPINIÓN |

(★).- Milei descubre que la libertad es como el choripán: solo sabe bien cuando lo preparan los amigos.

El presidente argentino, ese filósofo de la libertad que cree que la democracia es un concurso de popularidad para elegir quién tiene más amigos en Washington, ahora quiere exportar su receta mágica: "libertad para mis amigos, ajuste para los demás".
Mientras aquí la inflación se pasea por los supermercados como un fantasma en Halloween, Milei planea viajar a EE.UU. para decirle a los republicanos: "Miren, yo también puedo ser un buen alumno del FMI". Su estrategia geopolítica parece sacada de un manual de cómo perder amigos e influenciar... a nadie.
Lo más gracioso es que este gurú del "Estado mínimo" quiere un Estado máximo para intervenir en las elecciones de otros países. ¿No era que el mercado lo decide todo? Ah, claro, el mercado de votos es diferente.
La derecha latinoamericana encontró en Milei su nuevo mesías: el que predica la libertad económica mientras aplaude operativos extranjeros en países soberanos. Coherencia libertaria: cero. Hipocresía: cien.
Y pensar que algunos creyeron que venía a liberarnos... solo nos liberó del sentido común.

domingo, 4 de enero de 2026

EL MEME YA NO ALCANZA: BOMBARDEAN VENEZUELA Y LA IZQUIERDA INSTITUCIONAL PIDE “DIÁLOGO”

| ★ OPINIÓN |

(★).- Una crítica al activismo de pantalla y a las izquierdas que administran el horror ajeno.

El fantasma de los revolucionarios históricos ronda las redes sociales como memes vacíos, mientras las izquierdas contemporáneas navegan entre la burocracia estatal y el activismo virtual. La pregunta que flota en el aire es punzante: ¿dónde quedó la potencia transformadora cuando los discursos se convierten en cursos de capacitación y las declaraciones reemplazan a la acción directa?
Ayer, mientras tanto, el Estado terrorista y pedófilo de Estados Unidos bombardeó Caracas y otros pueblos de Venezuela, asesinó gente y secuestró al presidente electo democráticamente. La izquierda institucional respondió con un comunicado de “preocupación” y una invitación al diálogo.
Petro, el exguerrillero devenido en presidente, simboliza esta paradoja. Su trayectoria muestra la transición de la lucha armada a la gestión institucional, un camino que muchos movimientos progresistas latinoamericanos han transitado con resultados ambiguos. El Frente Amplio uruguayo, Morena en México, y otras experiencias similares enfrentan el mismo dilema: cómo mantener la radicalidad transformadora desde el poder estatal. Ayer, ninguno de ellos rompió relaciones diplomáticas, cerró espacios aéreos ni convocó a movilización. Solo pidieron calma.
Lula, el "presidente obrero" cuya base electoral responde al Partido de los Trabajadores, ha olvidado (o simula hacerlo) la teoría de las contradicciones (en los países oprimidos por el imperialismo, la contradicción social principal es la del “pueblo” contra el enemigo imperialista). Para qué quieren llegar a la presidencia, ¿para gestionar la miseria y convertirse en los mejores rastreros timoratos de la historia?. Ayer lo demostraron.
Al menos Milei o Kast no engañan: gobiernan para el capital y lo gritan. Traicionan la vida de los suyos, pero no la consigna. La izquierda institucional, en cambio, traiciona dos veces: la del pasado que invoca y la del presente que desmiente. Bolívar soñaba una América unida; hoy sus sucesores se esconden tras escusas para mantener sus privilegios.
Petro, Lula, Orsi, Sheinbaum administran el Estado.... ¿Lo pondrán a ese Estado al servicio de la soberanía de los pueblos de nuestra América como sostenían las banderas de nuestros libertadores Bolívar, San Martín, Artigas, Zapata/Villa, Marighella? Ayer no lo hicieron.
La virtualidad ofrece un espacio aparente de resistencia, pero demasiadas veces se convierte en simulacro que tranquiliza conciencias sin alterar estructuras de poder reales. 
La historia latinoamericana está plagada de ejemplos donde los procesos revolucionarios se institucionalizaron hasta perder su filo transformador. La crítica no es al diálogo con las instituciones, sino a la pérdida de horizonte estratégico. Cuando la gestión reemplaza a la transformación, cuando los discursos en redes suplantan a la organización popular, la izquierda corre el riesgo de convertirse en administradora del sistema que juró cambiar. Ayer, ese riesgo se volvió vergüenza concreta.
La verdadera pregunta no es qué harían los revolucionarios del pasado, sino qué estamos haciendo nosotres en el presente para construir poder popular más allá de las pantallas y los cargos institucionales. Y más urgente: qué hacemos ahora, que el Imperio secuestra presidentes y bombardea a nuestros pueblos.