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SOLIDARIDAD BORICUA CONTRA EL FASCISMO Y LA MILITARIZACIÓN

| ★ POLÍTICA |

(★) Puerto Rico.- El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano denuncia asesinatos por ICE y convoca protestas frente a bases militares estadounidenses

La historia de resistencia puertorriqueña contra el colonialismo estadounidense suma nuevos capítulos de denuncia frente al giro autoritario que vive la nación norteña. En un doble frente de lucha, las organizaciones boricuas alzan la voz contra la violencia interna del régimen Trump y su expansionismo militar en el Caribe.
El Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) expresó su solidaridad con las luchas migrantes en Estados Unidos tras los asesinatos de ciudadanos por agentes de ICE. Carlos Vega y Ángel Rodríguez León, copresidentes de la organización, señalaron que estos crímenes muestran la acelerada deriva autoritaria de una institucionalidad que desprecia la vida de su propia ciudadanía.
Al tiempo que denuncian la xenofobia y persecución de la disidencia, los independentistas boricuas apuntan al odio que genera el régimen Trump contra cualquier expresión de diversidad sexual y étnica. El desmantelamiento de programas sociales, los ataques a la educación pública y el culto a un líder narcisista completan el cuadro de un fascismo que se apodera de la nación imperial.
En paralelo, la Red de Solidaridad con Venezuela en Puerto Rico convocó a tres manifestaciones simultáneas frente a bases militares estadounidenses. Jocelyn Velázquez, de Jornada Se Acabaron Las Promesas, recordó que desde su segundo mandato, Trump reemplazó la diplomacia por la intervención abierta, buscando convertir al Caribe en patio trasero del ejército norteamericano.
Carlos Vega, del MINH, alertó que la invasión a Venezuela representa el momento más dramático de esta agresión militar que, de no detenerse, podría desatar algo peor en la región. Las protestas se realizarán frente a Roosevelt Roads en Ceiba, en Aguadilla y en Campamento Santiago en Salinas.
Susanne López Rodríguez, de Democracia Socialista, denunció la complicidad del gobierno del Partido Nuevo Progresista y de Jenniffer González, que ante la falta de un plan económico real, pretenden mover la economía con cemento y guerra, con destrucción ambiental y apoyo a la muerte en el hemisferio.
Las organizaciones puertorriqueñas rechazan categóricamente la violencia del ejército estadounidense y exigen el fin de la colaboración militar. Su compromiso se redobla por la independencia de Puerto Rico, no solo como derecho histórico negado por 127 años, sino como antídoto necesario para no ser arrastrados al abismo fascista que amenaza desde el norte.

ABORTO LIBRE PUERTO RICO PLANTÓ BATALLA FRENTE AL CAPITOLIO CONTRA PROYECTO 923

| ★ POLÍTICA SANITARIA |

(★) Puerto Rico.- La resistencia feminista se organiza ante la avanzada conservadora que busca criminalizar la interrupción voluntaria del embarazo.

La historia del aborto en Puerto Rico es una de las más antiguas de América Latina, con legalización desde 1980 tras el caso Pueblo vs. Duarte. Al tiempo que este derecho parecía consolidado, la ultraderecha local inició un asedio legislativo que hoy amenaza con retroceder décadas de conquistas. El grupo Aborto Libre Puerto Rico protagonizó una contundente manifestación frente al Capitolio en San Juan, rechazando el Proyecto del Senado 923 que modifica el Código Penal para considerar "ser humano al concebido en cualquier etapa de gestación".
Esta medida, presentada por el Partido Nuevo Progresista (PNP), representa según las activistas un paso más en la estrategia de criminalización que ya incluye la Ley 183-2025 que reconoce personalidad jurídica al no nacido. Alondra Hernández Quiñones, portavoz de ALPR, advierte que el proyecto genera "confusión jurídica y médica" que podría llevar a imputar asesinato incluso por abortos espontáneos o negligencia médica. En paralelo, la ley promueve lo que denominan "medicina defensiva", donde profesionales evitarían atender embarazadas por temor a repercusiones legales.
La ofensiva conservadora no es casual: responde a cálculos electorales del PNP que, amenazado por el ascenso del ultraderechista Proyecto Dignidad, copia medidas del régimen Trump para captar votos. Rosa Seguí, activista del Movimiento Victoria Ciudadana, denuncia que estos partidos "sirven servilmente" a la administración estadounidense, intentando ser "más trumpistas que Trump". La gobernadora Jenniffer González, antes defensora de equidad, ahora firma proyectos que desconocen profundamente.
La resistencia se organiza en un contexto donde el aborto sigue siendo legal pero enfrenta barreras económicas y geográficas, con solo cuatro clínicas concentradas en el área metropolitana. Las activistas insisten en que la verdadera solución para reducir abortos es educación sexual integral y acceso a anticonceptivos, no criminalización. La batalla en las calles puertorriqueñas refleja una lucha continental: la defensa de la autonomía corporal frente a fundamentalismos que, bajo discursos de "protección de la vida", buscan controlar los cuerpos gestantes y profundizar desigualdades estructurales.

MADRES BORICUAS DESAFÍAN LA REACTIVACIÓN MILITAR COLONIAL

| ★ POLÍTICA |

(★) Puerto Rico.- La resistencia antimilitar puertorriqueña renace con fuerza materna frente a la escalada bélica estadounidense.

La historia de lucha antimilitar en Puerto Rico tiene rostro de mujer y corazón de madre. Sonia Santiago Hernández, fundadora de Madres Contra La Guerra, carga con la memoria de 1971 cuando, embarazada y en huelga de hambre, desafiaba la guerra de Vietnam con su hijo Gabriel en brazos. Hoy, a sus 67 años, lidera nuevamente la resistencia contra lo que llama "reactivación colonial", no remilitarización, porque las bases estadounidenses nunca abandonaron completamente la isla.
La organización surgió en 2003 cuando la invasión estadounidense a Irak arrastró a 38.000 jóvenes boricuas, incluido Gabriel, hacia el horror bélico. El dolor transformado en acción colectiva ahora enfrenta la nueva agresión contra Venezuela, donde Estados Unidos repite el libreto de falsos pretextos para justificar saqueos. Las madres reconocen el patrón: antes fue Guatemala en 1954, República Dominicana en 1965, Granada en 1983, Panamá en 1989.
La base naval Roosevelt Roads en Ceiba, supuestamente inactiva, ha vuelto a rugir con aviones de combate que hacen temblar las casas de la comunidad. Unos 15.000 soldados estadounidenses se despliegan mientras se realiza la "Semana del Ejército del Caribe '26" en Fort Buchanan. Las madres responden con bloqueos históricos, cantando "Ya basta, no a la guerra criminal" al ritmo de tambores que también suenan por Palestina.
Su filosofía se basa en la solidaridad decolonial que une a pueblos oprimidos. Ven en Venezuela un país hermano con luchas de liberación compartidas, desde Simón Bolívar hasta Ramón Emeterio Betances. Exigen la restitución del Tratado de París de 1898 que convirtió a Puerto Rico en laboratorio de guerra colonial. La maternidad como acto político trasciende fronteras, conectando con las Madres de Plaza de Mayo y las Buscadoras mexicanas en un tejido de ternura revolucionaria que desafía la lógica mortífera del imperio.




Fotos: Facebook Movimiento Independentista Nacional Hostosiano 


PUERTO RICO: MADRES CONTRA LA GUERRA ALZAN LA VOZ FRENTE A LA MILITARIZACIÓN YANQUI

| ★ POLÍTICA |

(★) Puerto Rico.- La resistencia puertorriqueña se organiza frente al avance imperial.

Las Madres Contra la Guerra convocan a un piquete histórico este sábado 17 de enero desde la Base Muñiz a las 4PM, en rechazo al incremento militar estadounidense en territorio boricua. El llamado es contundente: NO a la intervención yanqui en América Latina y el Caribe, NO a convertir a Puerto Rico en plataforma bélica para sembrar sangre y expropiación entre sus hermanxs latinoamericanxs.
La movilización surge como respuesta a la escalada militar que Washington impulsa en la región, utilizando a la isla como cabeza de playa para sus operaciones imperiales. Las Madres Contra la Guerra, colectivo que lleva décadas denunciando la ocupación militar, alertan sobre los peligros de esta nueva fase de militarización que amenaza la soberanía puertorriqueña y la paz continental.
El piquete representa un acto de desobediencia civil frente a la normalización de la presencia militar extranjera. Las convocantes enfatizan que Puerto Rico no puede seguir siendo colonia ni base de operaciones para agresiones contra pueblos hermanos. La consigna "¡Viva Puerto Rico libre y fuera yanquis del Caribe!" resume el sentir de un pueblo que históricamente ha resistido la dominación.
Esta acción se enmarca en un contexto regional donde la injerencia estadounidense se intensifica a bombazos limpio, mediante acuerdos de "seguridad" y despliegues militares. Las Madres Contra la Guerra entienden que la lucha por la desmilitarización es inseparable de la batalla por la independencia y la autodeterminación. Su llamado trasciende fronteras, invitando a la solidaridad internacional frente al imperialismo que pretende convertir el Caribe en patio trasero armado.



LA OCUPACIÓN QUE NO NOMBRAN

| ★ POLÍTICA |

(★) Puerto Rico.- El despliegue militar estadounidense en Puerto Rico no es simulacro sino la materialización concreta de una doctrina imperial que ya no necesita caretas.

La demostración de fuerza con vehículos y personal uniformado este 7 de enero de 2026 es la punta visible de una ocupación que comenzó hace dos meses, cuando las aguas del Caribe fueron tomadas por los ejércitos del imperio en una movilización sin precedentes desde la Guerra Fría, aunque ahora el despojo de la máscara es total y la amenaza se exhibe con ostentación descarada, con el objetivo claro de intimidar, crear caos y quebrar cualquier resistencia mediante un terror paralizante que detenga respuestas defensivas. La retórica del Teniente Coronel a cargo de la Reserva del Ejército estadounidense en Puerto Rico y El Caribe —que insiste en desvincular el despliegue del ataque armado contra Venezuela y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro— se desmonta ante la evidencia de una ocupación territorial que transforma el archipiélago en plataforma de agresión hemisférica.
Según el análisis de CLARIDAD, el imperio bajo Donald Trump adopta una misión expansiva más peligrosa: dominio total del hemisferio occidental. Los motivos son materiales: control de petróleo, gas, metales raros. La excusa del narcotráfico —el supuesto Cartel de los Soles— ya fue desmentida. Stephen Miller, asesor principal de Trump, lo dijo sin eufemismos: "Vivimos en un mundo gobernado con fortaleza, mediante la fuerza y el poder". Groenlandia está en la mira. México, Colombia, Cuba, Canadá reciben amenazas. La OTAN se revela como instrumento de expansión, no defensa.
La física política es inexorable: frente a la fuerza bruta, solo la resistencia organizada puede detener el avance imperial. Los pueblos del Caribe conocen esta ecuación histórica. Puerto Rico, colonia desde 1898, territorio ocupado hoy, encarna la contradicción central: plataforma militar versus sujeto político soberano. La pregunta no es si habrá respuesta, sino qué forma tomará la resistencia cuando el imperio cree que puede campear sin límites. ¿Acaso creen que la memoria anticolonial se borra con tanques?

LA BOTA IMPERIAL REGRESA: PUERTO RICO SE REBELAN CONTRA LA REMILITARIZACIÓN

| ★ FUERA EEUU |

(★) Puerto Rico.- Activistas denuncian la reocupación de bases estadounidenses mientras Washington prepara agresiones desde el archipiélago.

La historia se repite con estruendo de aviones militares. Bajo el cielo nublado de Ceiba, el pasado sábado decenas de manifestantes se congregaron frente a Roosevelt Roads, la base militar más grande de Puerto Rico, para gritar su rechazo a la reocupación imperial. Sonia Santiago Hernández, fundadora de Madres contra la Guerra, recuerda cómo la milicia "adormeció" sus actividades tras las masivas protestas que expulsaron a la Marina de Vieques y Ceiba, pero advierte: la huella bélica nunca desapareció del archipiélago colonizado.
Lo que ocurre hoy es la reactivación de una maquinaria de guerra que tiene profundas raíces históricas. Desde Puerto Rico partieron las tropas que derrocaron al presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954, simplemente por intentar una reforma agraria. Ahora, la narrativa se repite con Venezuela, acusada falsamente de ser un narcoestado para justificar intervenciones. "Las mentiras y patrañas que dijeron cuando mi hijo estuvo en la guerra de Irán, de armas de destrucción masiva que nunca existieron, hoy las repiten con Venezuela", denuncia Santiago Hernández.
La dimensión ambiental de esta remilitarización es catastrófica. Bases como Roosevelt Roads y Ramey han contaminado tierras con mercurio, plomo, solventes industriales, explosivos y asbesto. Estos químicos aumentan la incidencia de cáncer, provocan daños neurológicos, complican embarazos y se filtran a humedales y acuíferos. "Dañan tortugas marinas, llegan al océano, destruyen toda vida marina", explica la activista mientras tres aviones militares tronaban sobre las cabezas de manifestantes, interrumpiendo patrones migratorios de aves locales.
Las exigencias son claras: cese inmediato del uso de Puerto Rico como plataforma para intervenciones militares, transparencia absoluta en operaciones bélicas, publicación de estudios ambientales actualizados y remediación completa de ecosistemas afectados. Armando Pérez, portavoz de UNETE, alerta sobre el reclutamiento de jóvenes como "carne de cañón" para la milicia estadounidense, mientras el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano secunda el mensaje.
La resistencia se organiza. Todas las organizaciones quedaron convocadas para un nuevo piquete el 17 de enero. Mientras el imperio en decadencia recurre a tácticas neofascistas de intimidación y ocupación, el pueblo boricua demuestra que la memoria histórica y la solidaridad continental son armas más poderosas que cualquier avión de guerra. Puerto Rico nunca le declaró la guerra a ningún país, pero más de 200.000 boricuas han sido enviados a morir en conflictos ajenos. Hoy dicen basta.

LA REMILITARIZACIÓN COLONIAL: PUERTO RICO COMO PLATAFORMA DE AGRESIÓN IMPERIAL

| ★ INTERNACIONAL |

(★) Puerto Rico.- Mientras el Comando Sur despliega sus garras en territorio boricua, el pueblo resiste la reactivación de bases que recuerdan décadas de abusos y contaminación

La administración Trump intensifica su escalada bélica contra Venezuela utilizando a Puerto Rico como plataforma de operaciones. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, se reunirá este lunes en la isla caribeña con miembros del Comando Sur, donde se concentran las 10.000 tropas que Washington ha desplegado en el teatro caribeño.
Según reporta Bloomberg, el viaje ocurre en medio de crecientes temores sobre posibles ataques a territorio venezolano, alimentados por el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford -el más grande del mundo- y operaciones letales contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes. La Administración Federal de Aviación (FAA) incluso advirtió sobre el "empeoramiento de la situación de seguridad", provocando cancelaciones de vuelos.
Mientras tanto, desde Nodal.am documentan la indignación popular ante la remilitarización colonial. En Vieques (conocida como "Isla Nena")* y Salinas, las fuerzas armadas estadounidenses reactivan polígonos de tiro que habían sido abandonados tras décadas de lucha popular. El alcalde José Corcino Acevedo advierte: "Si dimos la lucha para sacar a la Marina de Vieques, esta vez, no será distinto; que sepan que van a contar con una resistencia del pueblo viequense y de este servidor”.
La herida colonial supura: la Armada nunca cumplió con limpiar la contaminación en Vieques tras 60 años de abusos que incluyeron la muerte del vigilante David Sanes en 1999. Hoy, mientras Trump acusa a Venezuela de constituir una "amenaza", utiliza territorio puertorriqueño como cabeza de playa para su agresión imperial.
El presidente brasileño Lula ya alertó a Trump sobre los riesgos desestabilizadores para Sudamérica. Mientras el imperio prepara sus garras, el pueblo boricua revive sus luchas anticoloniales, recordándonos que la paz no se construye sobre bases militares sino sobre la soberanía de los pueblos.


* La Armada de Estados Unidos dejó la llamada Isla Nena el 1 de mayo de 2003, luego de constantes protestas que llevaron a los puertorriqueños a tomar las calles para poner fin a 60 años de abusos, tras la muerte en 1999 del vigilante civil David Sanes, a causa de un errático bombardeo en un área de la base militar. Las protesta generadas desde entonces, que incluyeron la ocupación de las zonas de ejercicios militares en Vieques, llevaron al entonces presidente George W. Bush a afirmar en la cumbre de la Unión Europea en Gotemburgo, Suecia, en junio de 2001, que los puertorriqueños “son nuestros vecinos y amigos pero no nos quieren”, por lo que su gobierno fijó el año 2003 para dejar las prácticas dado el daño causado a la población.