Mostrando las entradas con la etiqueta PUERTO RICO. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta PUERTO RICO. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de enero de 2026

LA OCUPACIÓN QUE NO NOMBRAN

| ★ POLÍTICA |

(★) Puerto Rico.- El despliegue militar estadounidense en Puerto Rico no es simulacro sino la materialización concreta de una doctrina imperial que ya no necesita caretas.

La demostración de fuerza con vehículos y personal uniformado este 7 de enero de 2026 es la punta visible de una ocupación que comenzó hace dos meses, cuando las aguas del Caribe fueron tomadas por los ejércitos del imperio en una movilización sin precedentes desde la Guerra Fría, aunque ahora el despojo de la máscara es total y la amenaza se exhibe con ostentación descarada, con el objetivo claro de intimidar, crear caos y quebrar cualquier resistencia mediante un terror paralizante que detenga respuestas defensivas. La retórica del Teniente Coronel a cargo de la Reserva del Ejército estadounidense en Puerto Rico y El Caribe —que insiste en desvincular el despliegue del ataque armado contra Venezuela y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro— se desmonta ante la evidencia de una ocupación territorial que transforma el archipiélago en plataforma de agresión hemisférica.
Según el análisis de CLARIDAD, el imperio bajo Donald Trump adopta una misión expansiva más peligrosa: dominio total del hemisferio occidental. Los motivos son materiales: control de petróleo, gas, metales raros. La excusa del narcotráfico —el supuesto Cartel de los Soles— ya fue desmentida. Stephen Miller, asesor principal de Trump, lo dijo sin eufemismos: "Vivimos en un mundo gobernado con fortaleza, mediante la fuerza y el poder". Groenlandia está en la mira. México, Colombia, Cuba, Canadá reciben amenazas. La OTAN se revela como instrumento de expansión, no defensa.
La física política es inexorable: frente a la fuerza bruta, solo la resistencia organizada puede detener el avance imperial. Los pueblos del Caribe conocen esta ecuación histórica. Puerto Rico, colonia desde 1898, territorio ocupado hoy, encarna la contradicción central: plataforma militar versus sujeto político soberano. La pregunta no es si habrá respuesta, sino qué forma tomará la resistencia cuando el imperio cree que puede campear sin límites. ¿Acaso creen que la memoria anticolonial se borra con tanques?

viernes, 19 de diciembre de 2025

LA BOTA IMPERIAL REGRESA: PUERTO RICO SE REBELAN CONTRA LA REMILITARIZACIÓN

| ★ FUERA EEUU |

(★) Puerto Rico.- Activistas denuncian la reocupación de bases estadounidenses mientras Washington prepara agresiones desde el archipiélago.

La historia se repite con estruendo de aviones militares. Bajo el cielo nublado de Ceiba, el pasado sábado decenas de manifestantes se congregaron frente a Roosevelt Roads, la base militar más grande de Puerto Rico, para gritar su rechazo a la reocupación imperial. Sonia Santiago Hernández, fundadora de Madres contra la Guerra, recuerda cómo la milicia "adormeció" sus actividades tras las masivas protestas que expulsaron a la Marina de Vieques y Ceiba, pero advierte: la huella bélica nunca desapareció del archipiélago colonizado.
Lo que ocurre hoy es la reactivación de una maquinaria de guerra que tiene profundas raíces históricas. Desde Puerto Rico partieron las tropas que derrocaron al presidente democráticamente electo Jacobo Árbenz en Guatemala en 1954, simplemente por intentar una reforma agraria. Ahora, la narrativa se repite con Venezuela, acusada falsamente de ser un narcoestado para justificar intervenciones. "Las mentiras y patrañas que dijeron cuando mi hijo estuvo en la guerra de Irán, de armas de destrucción masiva que nunca existieron, hoy las repiten con Venezuela", denuncia Santiago Hernández.
La dimensión ambiental de esta remilitarización es catastrófica. Bases como Roosevelt Roads y Ramey han contaminado tierras con mercurio, plomo, solventes industriales, explosivos y asbesto. Estos químicos aumentan la incidencia de cáncer, provocan daños neurológicos, complican embarazos y se filtran a humedales y acuíferos. "Dañan tortugas marinas, llegan al océano, destruyen toda vida marina", explica la activista mientras tres aviones militares tronaban sobre las cabezas de manifestantes, interrumpiendo patrones migratorios de aves locales.
Las exigencias son claras: cese inmediato del uso de Puerto Rico como plataforma para intervenciones militares, transparencia absoluta en operaciones bélicas, publicación de estudios ambientales actualizados y remediación completa de ecosistemas afectados. Armando Pérez, portavoz de UNETE, alerta sobre el reclutamiento de jóvenes como "carne de cañón" para la milicia estadounidense, mientras el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano secunda el mensaje.
La resistencia se organiza. Todas las organizaciones quedaron convocadas para un nuevo piquete el 17 de enero. Mientras el imperio en decadencia recurre a tácticas neofascistas de intimidación y ocupación, el pueblo boricua demuestra que la memoria histórica y la solidaridad continental son armas más poderosas que cualquier avión de guerra. Puerto Rico nunca le declaró la guerra a ningún país, pero más de 200.000 boricuas han sido enviados a morir en conflictos ajenos. Hoy dicen basta.

martes, 25 de noviembre de 2025

LA REMILITARIZACIÓN COLONIAL: PUERTO RICO COMO PLATAFORMA DE AGRESIÓN IMPERIAL

| ★ INTERNACIONAL |

(★) Puerto Rico.- Mientras el Comando Sur despliega sus garras en territorio boricua, el pueblo resiste la reactivación de bases que recuerdan décadas de abusos y contaminación

La administración Trump intensifica su escalada bélica contra Venezuela utilizando a Puerto Rico como plataforma de operaciones. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, se reunirá este lunes en la isla caribeña con miembros del Comando Sur, donde se concentran las 10.000 tropas que Washington ha desplegado en el teatro caribeño.
Según reporta Bloomberg, el viaje ocurre en medio de crecientes temores sobre posibles ataques a territorio venezolano, alimentados por el despliegue del portaaviones USS Gerald R. Ford -el más grande del mundo- y operaciones letales contra supuestas embarcaciones de narcotraficantes. La Administración Federal de Aviación (FAA) incluso advirtió sobre el "empeoramiento de la situación de seguridad", provocando cancelaciones de vuelos.
Mientras tanto, desde Nodal.am documentan la indignación popular ante la remilitarización colonial. En Vieques (conocida como "Isla Nena")* y Salinas, las fuerzas armadas estadounidenses reactivan polígonos de tiro que habían sido abandonados tras décadas de lucha popular. El alcalde José Corcino Acevedo advierte: "Si dimos la lucha para sacar a la Marina de Vieques, esta vez, no será distinto; que sepan que van a contar con una resistencia del pueblo viequense y de este servidor”.
La herida colonial supura: la Armada nunca cumplió con limpiar la contaminación en Vieques tras 60 años de abusos que incluyeron la muerte del vigilante David Sanes en 1999. Hoy, mientras Trump acusa a Venezuela de constituir una "amenaza", utiliza territorio puertorriqueño como cabeza de playa para su agresión imperial.
El presidente brasileño Lula ya alertó a Trump sobre los riesgos desestabilizadores para Sudamérica. Mientras el imperio prepara sus garras, el pueblo boricua revive sus luchas anticoloniales, recordándonos que la paz no se construye sobre bases militares sino sobre la soberanía de los pueblos.


* La Armada de Estados Unidos dejó la llamada Isla Nena el 1 de mayo de 2003, luego de constantes protestas que llevaron a los puertorriqueños a tomar las calles para poner fin a 60 años de abusos, tras la muerte en 1999 del vigilante civil David Sanes, a causa de un errático bombardeo en un área de la base militar. Las protesta generadas desde entonces, que incluyeron la ocupación de las zonas de ejercicios militares en Vieques, llevaron al entonces presidente George W. Bush a afirmar en la cumbre de la Unión Europea en Gotemburgo, Suecia, en junio de 2001, que los puertorriqueños “son nuestros vecinos y amigos pero no nos quieren”, por lo que su gobierno fijó el año 2003 para dejar las prácticas dado el daño causado a la población.