| ★ POLÍTICA |
(★) El Salvador.- La conmemoración de los Acuerdos de Paz se transforma en grito de resistencia frente al autoritarismo neoliberal.
Hace treinta y cuatro años, El Salvador firmaba los Acuerdos de Paz que ponían fin a doce años de guerra civil. Hoy, en las mismas calles de San Salvador, miles de salvadoreños convierten esa conmemoración en una plataforma de lucha contra lo que denominan una "nueva dictadura". La marcha multitudinaria del pasado domingo, convocada por el Bloque de Resistencia y Rebeldía Popular, partió del Parque Cuscatlán hacia la Plaza Gerardo Barrios con un mensaje claro: el régimen de excepción de Nayib Bukele representa la antítesis de aquellos acuerdos históricos.
Las organizaciones sociales denuncian una crisis estructural marcada por despidos masivos en el sector público, incluyendo personal de salud del Hospital Rosales. Al mismo tiempo, el despojo de tierras a comunidades campesinas y la precariedad laboral profundizan la exclusión económica. Samuel Ramírez, dirigente del Movimiento de Víctimas del Régimen de Excepción, manifestó: "Estamos totalmente con un régimen de excepción que ha acopado todas las instituciones del gobierno. Tenemos una Procuraduría de los Derechos Humanos que es una vergüenza para este país".
La protesta visibilizó el rechazo a la reactivación de proyectos extractivistas como la minería, que atentan contra la soberanía ambiental. Por otra parte, familiares de personas detenidas bajo el régimen de excepción se sumaron a la movilización. Una madre de un detenido expresó: "No pedimos que liberen a pandilleros, pedimos que liberen a los inocentes que se llevaron sin investigar". La dirigente Sonia Urrutia denunció el debilitamiento sistemático de instituciones como la Policía Nacional Civil, creada para cuidar al pueblo.
En paralelo, los manifestantes ondearon banderas de Venezuela en solidaridad con el gobierno y pueblo de ese país. Ismael Cañas, del Comité de Solidaridad con Venezuela, exigió "la libertad del presidente Nicolás Maduro y de su esposa" y condenó "la agresión imperialista de Estados Unidos contra Venezuela". Esta conexión internacional evidencia cómo las luchas contra el neoliberalismo se entrelazan en Nuestra América.
Mirian Alas, miembro de la Sociedad Civil, comunicó que las comunidades tienen en sus manos "la posibilidad de cambiar la situación nacional caracterizada por la destrucción ambiental, la persecución política, los desalojos, la corrupción y la mayor pobreza". Los colectivos reafirman que no cesarán en su empeño por recuperar la justicia social y el respeto a la dignidad humana, demostrando que la resistencia popular sigue viva en El Salvador.
