(★) .- Activistas internacionales preparan una misión humanitaria para romper el cerco económico que asfixia a la isla caribeña.
La crisis humanitaria en Cuba alcanza niveles dramáticos. El régimen Trump intensifica su asedio económico con un embargo petrolero que busca estrangular definitivamente a la isla. Hospitales posponen cirugías, medicamentos escasean, la energía se raciona y aerolíneas cancelan vuelos por falta de combustible. Esta política deliberada de asfixia colectiva ha provocado que organizaciones progresistas internacionales anuncien la Flotilla Nuestra América, una iniciativa que zarpará el próximo mes desde puertos del Caribe con alimentos, medicinas y suministros esenciales.
La coalición integrada por Progressive International, CodePink y otros colectivos de acción directa se inspira en las misiones Global Sumud que intentaron romper el bloqueo israelí a Gaza. David Adler, coordinador de Progressive International, advierte sobre la "gazaficación" de Cuba: "El gobierno estadounidense está ahogando al pueblo cubano, que se queda sin luz, sin comida, sin medicina, sin energía". La comparación no es retórica: se trata del mismo manual de castigo colectivo que viola sistemáticamente el derecho internacional.
El cerco se ha endurecido tras la invasión estadounidense a Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro. Trump revirtió la medida de Biden que retiró a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo, un estigma utilizado para justificar nuevas sanciones. México y Brasil han reducido drásticamente sus envíos petroleros, convirtiéndose en cómplices de esta agresión imperialista. La Asamblea General de la ONU condena anualmente este bloqueo desde 1992, pero Washington ignora el consenso mundial.
La flotilla representa más que ayuda humanitaria: es un desafío político directo al unilateralismo estadounidense. Figuras como la congresista Rachida Tlaib, el streamer Hasan Piker y posiblemente Greta Thunberg respaldan la iniciativa. El movimiento obrero podría jugar un papel crucial, siguiendo el ejemplo de los estibadores italianos que paralizaron puertos en solidaridad con Gaza. Esta acción colectiva trasciende la mera caridad: cuestiona la arquitectura misma del poder imperial que utiliza el hambre como arma de guerra.
La solidaridad con Cuba no implica avalar acríticamente su gobierno, sino defender el derecho elemental de un pueblo a no ser sometido por la fuerza. En un mundo donde el neoliberalismo muestra su rostro más despiadado, estas redes de apoyo mutuo construyen alternativas concretas al orden depredador. La flotilla navega contra la corriente de la indiferencia, recordando que la humanidad compartida es el último baluarte contra la barbarie.
Invitamos a organizaciones, redes y personas comprometidas con la solidaridad internacional y la acción humanitaria a unirse a esta iniciativa histórica. Complete este formulario de interés para unirse a la flotilla. AQUÍ
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