| ★ PUEBLO ORGANIZADO |
(★) Colombia.- Dos décadas después del primer encuentro histórico, las organizaciones campesinas retoman la batalla contra el acaparamiento corporativo.
“No habrá paz sin tierra, ni sostenibilidad sin justicia social”: canciller Rosa Yolanda Villavicencio
Veinte años han transcurrido desde aquella primera conferencia en Porto Alegre que marcó un hito en la lucha por la tierra. Al tiempo que el agronegocio expandía sus monocultivos y las corporaciones perfeccionaban sus mecanismos de despojo, los movimientos populares mantuvieron viva la resistencia. Ahora, del 24 al 28 de febrero en Cartagena, Colombia, se realizará la II Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR+20), convocando a representantes de más de 70 países para unir esfuerzos colectivos frente a la intensificación de los conflictos territoriales.
La concentración de tierras alcanza niveles alarmantes, con Brasil liderando esta nefasta estadística mundial. Jaime Amorim, dirigente del MST y representante de la Vía Campesina, denuncia que esta situación "ya no es aceptable". Los pequeños agricultores, quienes producen la mayoría de los alimentos consumidos globalmente, enfrentan una nueva ola de despojo impulsada por la militarización, el crimen organizado y la mercantilización de la acción climática. En paralelo, el agronegocio corporativo continúa devastando ecosistemas.
La crisis climática y geopolítica agrava las amenazas. Saúl Vicente Vásquez del Consejo Internacional de Tratados Indígenas advierte que los impactos ambientales se sienten directamente en los territorios, afectando principalmente a las comunidades que los habitan. Los movimientos insisten en que cualquier solución que ignore esta realidad será falsa o inefectiva. Por otra parte, la expansión capitalista e imperialista profundiza el control corporativo sobre bienes estratégicos como minerales, agua y energía.
La conferencia busca trascender los debates técnicos para exigir reformas agrarias integrales basadas en cuatro pilares fundamentales: reconocimiento de derechos indígenas y consuetudinarios, redistribución de tierras con límites a la acumulación corporativa, restitución para comunidades despojadas y regulación firme de los mercados de tierra. Estos principios deben incorporar la igualdad de género, los derechos de la juventud rural y el reconocimiento de la diversidad sexual en los territorios.
Los organizadores plantean que la lucha por la reforma agraria hoy es inseparable de la batalla contra el imperialismo, el autoritarismo y el colapso ecológico. La CIRADR+20 se perfila como un momento crucial para intensificar los esfuerzos colectivos hacia la soberanía alimentaria y el control popular sobre los recursos naturales, defendiendo los cimientos mismos de la vida frente al avance del modelo extractivista.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu comentario es fundamental para mejorar y enriquecer este espacio. Antes de publicarlo, ten en cuenta:
- Respeto: Los comentarios ofensivos o de spam serán eliminados.
- Conversación: Intenta que tu aporte sume al tema del artículo.
- Privacidad: Evita dejar datos personales sensibles (email, teléfono) en el texto.
¡Gracias por ser parte de la conversación!