| ★ POLÍTICA |
(★) Colombia.- El gobierno progresista cede ante la presión imperialista y pacta operaciones conjuntas con Washington.
La esperada llamada telefónica entre Gustavo Petro y Donald Trump reveló una capitulación estratégica del gobierno colombiano ante las exigencias estadounidenses. Tras los bombardeos en Caracas y la captura de Nicolás Maduro, el mandatario colombiano aceptó coordinar "acciones conjuntas" contra el ELN en la frontera con Venezuela, según confirmó el ministro del Interior Armando Benedetti. Esta decisión marca un giro radical en la política exterior de Petro, quien ahora se alinea con la agenda intervencionista de Washington.
El acuerdo militar representa una claudicación frente a las presiones imperialistas. Mientras el vicecanciller Mauricio Jaramillo habla de "cautela" y "alivio" en las relaciones bilaterales, lo concreto es que Colombia se subordina a la estrategia estadounidense en la región. El gobierno progresista abandona así su discurso soberanista para convertirse en socio operativo de Trump en la lucha contrainsurgente. La visita anunciada de Delcy Rodríguez, presidenta interina venezolana reconocida por Bogotá, parece más un gesto cosmético que una política independiente.
La Procuraduría General, encabezada por Gregorio Eljach, celebró esta "disposición al diálogo" entre ambos mandatarios, evidenciando cómo el establishment colombiano respalda el acercamiento con Washington. Petro no solo aceptó reunirse en la Casa Blanca, sino que se ofreció como "mediador" entre Estados Unidos y Venezuela, legitimando la intervención extranjera en asuntos soberanos. La retórica antiimperialista del gobierno queda desnuda ante esta realpolitik que prioriza la estabilidad de relaciones con el Norte sobre los principios de autodeterminación.
Esta capitulación estratégica revela los límites del progresismo latinoamericano frente al poder imperial. Petro, que llegó al poder prometiendo una política exterior independiente y de paz total, termina coordinando operaciones militares con el mismo gobierno que bombardeó Caracas. La "paz total" se transforma en guerra coordinada, y la soberanía se negocia en llamadas telefónicas con la Casa Blanca. Las comunidades fronterizas, históricamente victimizadas por el conflicto, enfrentarán ahora una escalada militar con respaldo bilateral, mientras el gobierno abandona su proyecto transformador para acomodarse al orden regional impuesto por Washington.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu comentario es fundamental para mejorar y enriquecer este espacio. Antes de publicarlo, ten en cuenta:
- Respeto: Los comentarios ofensivos o de spam serán eliminados.
- Conversación: Intenta que tu aporte sume al tema del artículo.
- Privacidad: Evita dejar datos personales sensibles (email, teléfono) en el texto.
¡Gracias por ser parte de la conversación!