| ★ POLÍTICA |
(★) México.- El magnate republicano anuncia operaciones militares directas contra cárteles mientras la presidenta mexicana rechaza cualquier intervención extranjera.
La escalada bélica del terrorista Donald Trump hacia América Latina toma un giro aún más peligroso. Tras la operación militar en Venezuela que terminó con más de cien muertos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, el pedófilo estadounidense ahora amenaza con ataques terrestres directos en territorio mexicano. "Vamos a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles. Los cárteles están controlando México", declaró Trump en entrevista con Fox News, mostrando una visión colonialista que reduce la compleja realidad mexicana a un simple problema de "control" criminal.
Desde septiembre pasado, Estados Unidos ya ejecuta una campaña militar en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico oriental donde, según reportes, al menos 115 personas han sido ejecutadas extrajudicialmente en bombardeos contra embarcaciones acusadas sin pruebas de transportar drogas. El terrorista Trump se jacta de haber "detenido 97% de las drogas que entraban por el mar", cifras que no presenta evidencia alguna para sustentar. Su lógica es tan simple como peligrosa: "Mi poder está en mi moralidad, no en el derecho internacional", afirmó al New York Times, despreciando abiertamente el orden internacional establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
Frente a esta amenaza abierta, la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum responde con firmeza digna. "Primero, es un asunto de soberanía, de defensa de la soberanía nacional. Pero segundo, no serviría de nada", declaró la mandataria, rechazando las reiteradas ofertas de intervención militar estadounidense. Sheinbaum recordó la experiencia traumática del gobierno de Felipe Calderón, cuando agentes de la DEA participaban abiertamente en operativos mexicanos sin resultados positivos, solo incrementando la violencia. La presidenta insiste en mantener coordinación con el régimen de Washington, pero bajo principios de "cooperación sin subordinación", una postura que desafía la tradicional relación desigual entre ambos países.
La situación revela la profundidad del proyecto imperial trumpista, que ya no se conforma con intervenciones puntuales sino que busca establecer un control militar directo sobre países soberanos. Mientras Trump elogia la captura de Maduro como éxito y anuncia que recibirá a la opositora venezolana María Corina Machado "la semana que viene", Sheinbaum representa una resistencia crucial para la autodeterminación latinoamericana. La defensa de la soberanía mexicana no es solo un asunto bilateral: es la primera línea de contención contra un proyecto hegemónico que amenaza con arrasar las frágiles democracias de la región bajo el pretexto de una "guerra contra las drogas" que solo ha generado más violencia y desestabilización.
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