| ★ POLÍTICA EXTRACTIVISTA |
(★) Brasil.- La megaminera brasileña vuelve a contaminar ríos en Minas Gerais, en una escalada extractivista que ignora las lecciones de Brumadinho.
La historia se repite con la precisión macabra de un reloj extractivista. Siete años exactos después de la tragedia de Brumadinho que dejó 270 muertes, la Vale protagoniza dos nuevos vertidos de lodo en menos de 24 horas en Congonhas, Minas Gerais. El primer escape ocurrió en la madrugada del domingo 25 en la Mina de Fábrica en Ouro Preto, al tiempo que el segundo se registró en la Mina Viga de la misma empresa en Congonhas. Más de 200.000 metros cúbicos de agua con sedimentos minerales contaminaron afluentes del Río Maranhão, en una demostración de que el modelo minero sigue operando con la misma lógica depredadora.
La prefeitura de Congonhas suspendió los permisos de la Vale tras los incidentes, en paralelo a que la Secretaría de Medio Ambiente de Minas Gerais determinó medidas de emergencia y multó a la empresa por dos infracciones ambientales. La empresa, por su parte, intentó minimizar el daño afirmando que solo se trató de "agua con sedimentos (tierra)" y no de relaves mineros, como si la contaminación por sedimentación fuera inocua. La Defensa Civil monitorea la situación, aunque las autoridades aseguran que no hubo comunidades directamente afectadas, un argumento que ignora el impacto a largo plazo en los ecosistemas acuáticos.
La diputada federal Duda Salabert (PDT-MG) exigió la suspensión inmediata de la licencia de la Vale, denunciando que la estructura donde ocurrió el primer vertido ni siquiera constaba en el sistema de monitoreo de la Agencia Nacional de Minería. "Las estructuras de la minería no soportan el agravamiento de la crisis climática", alertó la parlamentaria, quien lleva años denunciando las "zonas ciegas de riesgo" creadas por la falta de transparencia del sector. El ministro de Minas y Energía, Alexandre Silveira, ordenó una "fiscalización rigurosa", pero las medidas reactivas llegan tarde cuando el daño ambiental ya está hecho.
La ironía trágica es que estos vertidos ocurrieron el mismo día en que Brumadinho conmemoraba el séptimo aniversario de la catástrofe con plantación de ipês y actividades en el memorial. El prefeito de Congonhas, Anderson Cabido, conectó explícitamente ambos eventos: "Justamente hoy, que marca esta fecha tan terrible para nuestro país, ocurre una situación como esta aquí". Los hechos demuestran que sin cambios estructurales en el modelo extractivo y sin responsabilización efectiva de las corporaciones, los "crímenes anunciados" seguirán repitiéndose cada temporada de lluvias, con la biodiversidad y las comunidades como damnificadas permanentes de una minería que opera "sin mucho compromiso", según las propias palabras del alcalde.

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