| ★ SALUD |
(★) Argentina.- Mientras el sistema sanitario corre detrás de los números, la sífilis se expande como síntoma de un modelo que mercantiliza la salud y abandona a los más vulnerables.
El último Boletín Epidemiológico Nacional revela una cifra que debería estremecer las bases mismas del sistema sanitario argentino: 36.917 casos de sífilis en 2024, el máximo histórico desde que existen registros oficiales, con un incremento del 20,5% en lo que va de 2025 que anticipa otro récord devastador. Esta epidemia que crece sostenidamente desde 2011 —con una aceleración marcada desde 2015 que triplicó los casos hasta 2019— no es simplemente un problema biológico sino la expresión más cruda de un sistema de salud fragmentado, donde el acceso desigual a métodos diagnósticos y tratamientos oportunos configura un mapa de la desigualdad que se proyecta sobre los cuerpos de los más jóvenes, especialmente aquellos que habitan los márgenes del sistema. La pandemia redujo temporalmente los registros en 2020 y 2021, pero la tendencia al alza se reanudó con fuerza a partir de 2022, demostrando que las crisis sanitarias no se resuelven con parches temporales sino con políticas estructurales que entiendan la salud como derecho social y no como mercancía.
El 76% de los casos reportados en 2025 corresponde a personas de 15 a 39 años. La región Centro notificó 22.643 casos—el 61,3% del total nacional—con Córdoba a la cabeza y una tasa de 220,3 por cada 100.000 habitantes, la más alta del país. La tasa nacional pasó de 56,1 en 2019 a 93 en 2024, un incremento del 65,8%. Las mujeres jóvenes presentan tasas considerablemente superiores en los grupos de mayor incidencia. El grupo de 20 a 24 años registró la tasa más alta: 228,2 por cada 100.000 habitantes. Una encuesta de AHF Argentina reveló que el 28% de los casos en varones correspondía a reinfecciones.
Mientras el Ministerio de Salud distribuye insumos para pruebas rápidas y penicilina benzatínica a las provincias, organizaciones como AHF Argentina y Fundación Huésped firman convenios para fortalecer acciones en salud sexual integral —pero estas respuestas parecen insuficientes frente a la magnitud del problema estructural. El doctor Miguel Pedrola, director científico de AHF para América Latina, advierte que "el gran problema que hay con respecto a la sífilis es que muchas veces no se ven los primeros síntomas", subrayando la necesidad de chequeos periódicos en un contexto donde el acceso a la salud se ha vuelto cada vez más restrictivo para amplios sectores de la población. La recurrencia de reinfecciones expone las fallas en los sistemas de seguimiento y la falta de políticas integrales que vayan más allá del diagnóstico puntual.
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