lunes, 17 de noviembre de 2025

HOMENAJE A LOLA MORA: LA ESCULTORA QUE DESAFIÓ LOS CÓDIGOS MORALES

| ★ UN DÍA COMO HOY |

(★).-Una artista que transformó el mármol en manifiesto, enfrentando con su obra los prejuicios de una sociedad conservadora que intentó silenciar su genio creativo.

Lola Mora emergió como una figura disruptiva en el panorama artístico argentino de principios del siglo XX, utilizando su talento escultórico como herramienta de confrontación contra el conservadurismo moral predominante. Su vida estuvo marcada por controversias desde el inicio, con disputas sobre su lugar de nacimiento entre Salta y Tucumán, aunque ella siempre se consideró tucumana. Huérfana a los 18 años tras la muerte de sus padres con apenas dos días de diferencia, encontró en el arte su verdadero camino.
Su formación con el pintor italiano Santiago Falcucci la introdujo en el neoclasicismo y romanticismo, abriéndole las puertas a Roma donde se perfeccionó bajo la tutela del maestro Giulio Monteverde. Al regresar a Argentina se convirtió en una de las artistas más solicitadas por el Estado, realizando bustos de próceres como Juan Bautista Alberdi, Aristóbulo del Valle, Carlos María de Alvear y Nicolás Avellaneda, además de intervenciones monumentales en Jujuy y el Monumento Histórico Nacional a la Bandera en Rosario.
La Fuente Monumental de Las Nereidas, su obra más emblemática, representó un desafío frontal a la moral de la época. Esta composición mitológica que muestra el nacimiento de Venus con desnudos femeninos en mármol de carrara, inaugurada en 1903 por el intendente Adolfo Bullrich, fue posteriormente trasladada en 1918 a la Costanera Sur debido a las presiones de sectores religiosos que consideraban la obra escandalosa.
Su estatua La Libertad en Tucumán generó otra polémica significativa: Lola Mora insistió en que la figura mirara hacia los cerros tucumanos, desairando deliberadamente a la Catedral y, por extensión, a la iglesia católica. Su vida personal también fue objeto de escrutinio público -usaba pantalones cuando trabajaba en altura, lo que provocaba que algunos transeúntes le arrojaran piedras, y su matrimonio a los 42 años con un hombre 17 años menor constituyó otro escándalo social.
A pesar de su declinación artística y muerte casi en el olvido en 1936, Lola Mora dejó un legado que trascendió su tiempo, demostrando que el arte puede ser un vehículo poderoso para cuestionar normas sociales y expandir los límites de la expresión creativa.

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