| ★ POLÍTICA |
(★) México.- La solidaridad energética frente al bloqueo imperialista
La geopolítica del petróleo en América Latina vuelve a tensarse. México, a través de su empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), mantiene un contrato abierto para suministrar crudo a Cuba, desafiando abiertamente las amenazas arancelarias del régimen Trump. Esta decisión representa un acto de soberanía energética y solidaridad regional que choca frontalmente con la política de asfixia económica que Washington intenta imponer sobre la isla caribeña.
El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, confirmó que el contrato vigente desde 2023 permanece activo, aunque condicionado a la disponibilidad de crudo para exportación. En paralelo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido clara: México buscará todas las vías diplomáticas para proteger este intercambio comercial y humanitario, al tiempo que advierte sobre las graves consecuencias humanitarias que sufriría Cuba sin suministro energético.
Las cifras hablan por sí solas: en 2025, México vendió petróleo y derivados a Cuba por 496 millones de dólares, un aumento del 35% respecto a 2023. Aunque Pemex minimiza estas ventas como "menos del 1%" de su producción total, representan un salvavidas crucial para la isla, especialmente tras la pérdida de Venezuela como principal proveedor tras la intervención militar estadounidense en Caracas.
La estrategia mexicana es dual: por un lado, mantiene el contrato comercial abierto; por otro, envía ayuda humanitaria directa. Sheinbaum insiste en que Cuba cumple religiosamente con sus pagos, desmintiendo cualquier narrativa sobre impagos. Esta postura refleja una política exterior independiente que prioriza la cooperación sur-sur sobre los dictados de Washington.
El desafío es monumental. El régimen Trump amenaza con imponer aranceles a cualquier país que comercie con Cuba, buscando aislar completamente a la isla. México, en cambio, defiende el derecho a relaciones comerciales soberanas y rechaza convertirse en instrumento del bloqueo económico. Esta tensión evidencia cómo la política energética se ha convertido en campo de batalla geopolítico, donde la solidaridad latinoamericana se enfrenta a la coerción imperialista. La pregunta que queda es cuánto podrá resistir México la presión económica estadounidense sin ceder en sus principios de autodeterminación regional. ¿Habrá otros países que se sumen a desafiar el absolutismo del régimen Trump?¿Cuánto puede subsistir el régimen trumpista con erosión interna y externa?

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