| ★ NO A LA REFORMA LABORAL |
(★) Argentina.- La resistencia obrera se organiza contra la reforma laboral que busca precarizar derechos históricos.
La ciudad de Córdoba se transformó en un laberinto intransitable este jueves, con el microcentro completamente bloqueado por masivas columnas sindicales que marcharon hacia la Legislatura provincial. La protesta, que paralizó el tránsito y los principales accesos, fue el preludio de lo que se viene: los gremios amenazan con un paro general nacional para el próximo miércoles 11 de febrero, fecha en que el Senado tratará la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.
La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) encabezaron la movilización, sumando el apoyo de judiciales, bancarios y personal de enfermería. Las columnas avanzaron desde Sarmiento, Olmos, Humberto Primo y Santiago del Estero, convirtiendo el centro cordobés en un escenario de parálisis total. Al mismo tiempo, la diputada electa por el MST, Celeste Fierro, calificó el proyecto oficialista como una "reforma esclavista y reaccionaria", señalando que la presión en las calles busca forzar a los senadores a votar en contra de la iniciativa.
La CGT, por su parte, llega a su reunión del viernes 6 de febrero en una posición de autohumillación, suplicando al gobierno un "diálogo" por una reforma que califican de "esclavista y antisindical". La burocracia sindical peronista da por inevitable la salida de la ley y discute apenas algunos artículos, mientras el movimiento obrero más combativo denuncia este colaboracionismo. El Plenario del Sindicalismo Combativo, los movimientos piqueteros y jubilados en lucha votaron en Parque Lezama un plan de acción claro: impulsar el paro activo y movilizar el 11 de febrero en columna independiente.
El proyecto de reforma laboral afecta a todos los sectores de la clase trabajadora, tanto activa como jubilada. La eliminación del Estatuto del Periodista, la restricción del derecho de huelga especialmente en educación y salud, y la limitación a las asambleas en los lugares de trabajo configuran un ataque integral a los derechos conquistados. A la vez, el gobierno avanza con despidos y suspensiones en el Hospital Garrahan, penalizando a delegados y activistas por medidas gremiales, sentando un precedente que apunta a prohibir la actividad sindical en el Estado.
La crisis industrial se profundiza con cierres de fábricas como Morvillo, Verónica, Aceros Berisso o Tres Arroyos, anticipando la masacre obrera que vendría de la mano de la reforma laboral. En este contexto, la resistencia se organiza desde abajo, con más de 1.000 dirigentes, delegados y activistas combativos llamando a movilizar el 11 de febrero, exigiendo paro activo nacional y un plan de lucha que enfrente no sólo la reforma laboral, sino todo el paquete de ajuste del gobierno de Milei. La lucha por los derechos laborales se transforma así en una batalla por la dignidad de toda la clase trabajadora argentina.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu comentario es fundamental para mejorar y enriquecer este espacio. Antes de publicarlo, ten en cuenta:
- Respeto: Los comentarios ofensivos o de spam serán eliminados.
- Conversación: Intenta que tu aporte sume al tema del artículo.
- Privacidad: Evita dejar datos personales sensibles (email, teléfono) en el texto.
¡Gracias por ser parte de la conversación!