4 minutos en noticias
⬇ Descargar

LAS PEQUEÑAS BURGUESÍAS Y SU FRACASO HISTÓRICO: MIENTRAS EL PUEBLO SE ORGANIZA, ELLOS NEGOCIAN MIGAJAS

| ★ EDITORIAL |

(★).-La meritocracia individualista como coartada perfecta para las entregas nacionales y la fragmentación social.

Mientras las pequeñas burguesías latinoamericanas, como la argentina siguen obsesionadas con su esfuerzo personal y su meritocracia de cartón, el país se desangra en acuerdos coloniales con Estados Unidos. El gobierno de Milei acaba de firmar un pacto comercial que prioriza el saqueo de minerales críticos como litio, cobre y tierras raras, y la burguesía local aplaude como lacayos del imperio. Mientras tanto, 1.500 trabajadores de Coca-Cola paralizan la planta Mega en Tapiales, los indígenas brasileños ocupan aeropuertos contra la privatización del río Tapajós, y los movimientos campesinos de 70 países proyectan reunirse en Colombia para fortalecer la lucha por la reforma agraria.
El Che Guevara, ese hijo rebelde de la pequeña burguesía argentina que logró escapar de su lógica mezquina, ¿dónde estaría hoy?. Porque lo que vemos es la confirmación de su diagnóstico: una clase social que mira sólo lo que le toca, que reduce la fraternidad a declaraciones de salón pero negocia con su inacción o deliberada la entrega de soberanía a cambio de migajas. 
 El pueblo se organiza -desde los trabajadores de la salud argentina que resisten despidos masivos, hasta los docentes paraguayos que enfrentan reformas neoliberales de pensiones-, las pequeñas burguesías latinoamericanas siguen creyendo que su éxito individual es la medida de todas las cosas.
La economía, ese fetiche maloliente que todo lo impregna, se desnuda en su verdadera naturaleza: un mecanismo de dominación que convierte ríos sagrados en corredores de exportación de soja, que transforma la educación en negocio privado, que criminaliza a las infancias pobres bajando la edad de imputabilidad a 13 años. En Argentina la CGT, esa burocracia sindical que representa como nadie los valores pequeñoburgueses, se queda en la media tinta mientras el pueblo y organizaciones más combativos toman las calles.
Resulta difícil vislumbrar una salida hacia una sociedad donde se incluya. Pero la salida no está en los despachos donde se negocian acuerdos coloniales, sino en las asambleas de trabajadores, en las ocupaciones indígenas, en las movilizaciones campesinas. Mientras la pequeña burguesía sigue creyendo en la fragmentación de todo, el pueblo deberá  demostrar que la verdadera fuerza nace de la organización colectiva. El Che se fue a buscar la hermandad de los pueblos latinoamericanos porque en su ámbito local sólo encontró el egoísmo de clase. Hoy, esa hermandad se construye en las luchas concretas, no en las declamaciones vacías de quienes prefieren ser administradores de la dependencia antes que constructores de soberanía. ¿Qué les falta a las organizaciones Nuestroamericana para comprender que las pequeño burguesías de Latinoamérica, son una misma, y que desde el campo popular también debemos entender todas nuestras luchas como una sola? Somos millones. El capitalismo cambia de formas y colores, pero la realidad demuestra que hay cosas que no cambian, las burguesías no pueden nada sin nosotres, por cada burgués, somos millones de trabajadores y trabajadoras. Y ahí nos encontramos con nuestra contradicción; en esos millones que somos,  tenemos que seguir militando por la construcción de mayor conciencia de clase que genere los cambios, el protagonismo y poder de definición.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu comentario es fundamental para mejorar y enriquecer este espacio. Antes de publicarlo, ten en cuenta:
- Respeto: Los comentarios ofensivos o de spam serán eliminados.
- Conversación: Intenta que tu aporte sume al tema del artículo.
- Privacidad: Evita dejar datos personales sensibles (email, teléfono) en el texto.

¡Gracias por ser parte de la conversación!