| ★ POLÍTICA |
(★) Argentina.- La central obrera sale de su zona de confort para presionar a los mandatarios peronistas.
La Confederación General del Trabajo, históricamente acusada de negociar a espaldas de las bases, despliega una "estrategia inédita", afirman unos medios, frente a la ofensiva neoliberal del gobierno de Javier Milei. Al tiempo que convoca a reunión urgente (se acordaron!) de su Consejo Directivo para este viernes, la cúpula cegetista inicia una gira nacional buscando el apoyo de gobernadores para bloquear la reforma laboral que amenaza derechos conquistados.
La primera parada será Córdoba, donde el triunvirato se reunirá con el gobernador Martín Llaryora. La foto pública marca un giro táctico: después de décadas de cabildeo discreto, la CGT sale a la cancha política abrochándose los pantalones. Llaryora ya había dado señales en Cosquín, pidiendo "no volver para atrás ningún milímetro con los derechos de los trabajadores" y alertando sobre pérdida de puestos en la industria. Parece oportunismo político dado las postura neoliberal del cordobés.
La central obrera prepara medidas de fuerza. El Consejo Directivo se reunirá la semana del 10 de febrero, justo cuando la reforma llegue al recinto del Senado. En Córdoba, gremios de la CGT y las dos CTA planean movilizarse a la Casa de Gobierno provincial, presionando al peronismo local que hoy muestra fisuras frente al ajuste.
La reunión del viernes en Azopardo 802 será clave. Con un único punto en agenda -el proyecto de reforma laboral-, la CGT busca fijar posición común frente a una iniciativa que, según los gremios, "apunta a flexibilizar condiciones de trabajo y debilitar la protección". El movimiento obrero advierte que cualquier reforma que avance sobre estabilidad laboral, negociación colectiva o indemnizaciones encontrará resistencia organizada.
Esta CGT que sale a buscar gobernadores revela las tensiones del peronismo en tiempos de ajuste. Por una parte, la dirigencia sindical tradicional intenta reposicionarse frente a las bases que exigen combatividad. Por otra parte, los mandatarios provinciales con pocas luces y menos convicciones evalúan su "supervivencia política" entre la presión de La Rosada y el descontento popular. Mientras Santilli y Bullrich negocian individualmente con gobernadores, la CGT apuesta al frente común.
La pregunta es si esta estrategia de lobby provincial y movilización callejera marcará un punto de inflexión en la tradicional relación entre la burocracia sindical y el poder político. O si, una vez más, los trabajadores terminarán pagando los platos rotos de acuerdos entre cúpulas.

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