| ★ POLÍTICA |
(★).- Una conquista histórica se debate en el parlamento mientras las élites empresariales despliegan su arsenal de amenazas económicas.
La reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, con el fin de la extenuante escala 6x1, gana fuerza acelerada en el Congreso brasileño. Las propuestas de la diputada Erika Hilton (Psol-SP) y Reginaldo Lopes (PT-MG) avanzan hacia una posible votación este mismo 2026. El presidente de la Cámara, Hugo Motta, ya encaminó el texto a la Comisión de Constitución y Justicia, marcando un ritmo político que incomoda profundamente al establishment empresarial.
La burguesía industrial brasileña ha desatado su campaña del miedo. La Confederación Nacional de la Industria (CNI), con Ricardo Alban a la cabeza, advierte sobre "graves prejuicios a la economía" y afectación a la productividad. Lanza su argumento más cínico: que Brasil ocupa el centésimo lugar mundial en productividad por trabajador, como si la explotación fuera solución al subdesarrollo. Lo que no dicen es que el 74% de los 44 millones de trabajadores formales y registrados aún sufren la jornada de 44 horas, concentrando precisamente a quienes tienen menor renta y escolaridad.
Los datos del IPEA desmontan el alarmismo patronal. La reducción elevaría el costo del trabajo en 7,84%, pero el impacto en sectores clave como industria y comercio sería inferior al 1% del costo operacional. A la vez, el estudio revela que la remuneración media en contratos de 40 horas (R$ 6.211) duplica la de quienes trabajan 44 horas. La reforma, por tanto, reduciría desigualdades en el mercado formal.
El verdadero temor de la burguesía no es económico sino político: perder el control sobre el tiempo de vida de la clase trabajadora. Por otra parte, sectores intensivos en mano de obra como vigilancia y seguridad verían impactos mayores (6,6%), lo que exige políticas de transición justa. La batalla legislativa expone la contradicción fundamental: derechos sociales versus ganancias capitalistas. Mientras la patronal llora por sus márgenes, millones de trabajadores brasileños sueñan con un día más de descanso, con tiempo para el cuidado, la cultura y la vida familiar. Esta es una lucha por redistribuir no solo la riqueza, sino el tiempo mismo.
La burguesía industrial brasileña ha desatado su campaña del miedo. La Confederación Nacional de la Industria (CNI), con Ricardo Alban a la cabeza, advierte sobre "graves prejuicios a la economía" y afectación a la productividad. Lanza su argumento más cínico: que Brasil ocupa el centésimo lugar mundial en productividad por trabajador, como si la explotación fuera solución al subdesarrollo. Lo que no dicen es que el 74% de los 44 millones de trabajadores formales y registrados aún sufren la jornada de 44 horas, concentrando precisamente a quienes tienen menor renta y escolaridad.
Los datos del IPEA desmontan el alarmismo patronal. La reducción elevaría el costo del trabajo en 7,84%, pero el impacto en sectores clave como industria y comercio sería inferior al 1% del costo operacional. A la vez, el estudio revela que la remuneración media en contratos de 40 horas (R$ 6.211) duplica la de quienes trabajan 44 horas. La reforma, por tanto, reduciría desigualdades en el mercado formal.
El verdadero temor de la burguesía no es económico sino político: perder el control sobre el tiempo de vida de la clase trabajadora. Por otra parte, sectores intensivos en mano de obra como vigilancia y seguridad verían impactos mayores (6,6%), lo que exige políticas de transición justa. La batalla legislativa expone la contradicción fundamental: derechos sociales versus ganancias capitalistas. Mientras la patronal llora por sus márgenes, millones de trabajadores brasileños sueñan con un día más de descanso, con tiempo para el cuidado, la cultura y la vida familiar. Esta es una lucha por redistribuir no solo la riqueza, sino el tiempo mismo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu comentario es fundamental para mejorar y enriquecer este espacio. Antes de publicarlo, ten en cuenta:
- Respeto: Los comentarios ofensivos o de spam serán eliminados.
- Conversación: Intenta que tu aporte sume al tema del artículo.
- Privacidad: Evita dejar datos personales sensibles (email, teléfono) en el texto.
¡Gracias por ser parte de la conversación!