| ★ LUCHA SINDICAL |
(★) EEUU.- La primera huelga docente en casi medio siglo cierra 120 escuelas y deja sin clases a 50.000 estudiantes.
La educación pública en San Francisco vive un momento histórico que evidencia las profundas grietas del sistema neoliberal. Al mismo tiempo que la ciudad celebraba el Super Bowl, 6.000 maestros iniciaron este lunes la primera huelga en 47 años, cerrando las 120 escuelas públicas y dejando sin clases a 50.000 estudiantes. El conflicto estalla tras once meses de negociaciones fallidas entre el sindicato United Educators of San Francisco (UESF) y el distrito escolar, revelando una crisis estructural que lleva décadas gestándose.
Los reclamos son contundentes: aumento salarial del 9% en dos años, cobertura médica familiar completa y más recursos para educación especial. El distrito ofrece apenas un 6% escalonado en tres años, argumentando un déficit de 100 millones de dólares y supervisión estatal. La contradicción es brutal: San Francisco, epicentro de la riqueza tecnológica, no puede garantizar condiciones dignas para quienes forman a sus futuras generaciones.
La solidaridad se expande más allá de los docentes. Por otra parte, trabajadores de mantenimiento, personal administrativo y hasta directores se suman a la huelga de apoyo, demostrando que el conflicto trasciende lo salarial para cuestionar el modelo educativo completo. "No podemos esperar más", resume el sentir de educadores que pagan hasta 1.500 dólares mensuales en seguros médicos familiares, en una ciudad donde el costo de vida expulsa a los profesionales públicos.
El movimiento se inscribe en una ola de protestas docentes en California, donde el desfinanciamiento crónico choca con la realidad de educadores que no pueden pagar su vivienda. Al tiempo que políticos como el alcalde Daniel Lurie piden "tres días más" de negociación, los maestros recuerdan que llevan medio siglo esperando. Esta huelga no es solo por mejores salarios, sino por el derecho a una educación pública digna en una ciudad que prioriza el lucro privado sobre el bienestar colectivo.
La huelga docente de San Francisco expone la hipocresía de un sistema que celebra el capital mientras abandona a sus educadores. En una ciudad donde las corporaciones tecnológicas acumulan fortunas obscenas, los maestros no pueden pagar la salud de sus familias. Esta lucha trasciende lo sindical para convertirse en un cuestionamiento radical: ¿qué sociedad construimos cuando quienes forman a nuestres hijes no pueden vivir donde trabajan? La respuesta está en las calles, donde la solidaridad de clase muestra que otro modelo es posible, uno donde la educación sea un derecho, no un privilegio condicionado por la lógica del mercado.

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