| ★ POLÍTICA |
(★) Argentina.- La crisis climática se combina con políticas extractivistas para convertir el sur argentino en un polvorín.
La Patagonia arde nuevamente y la pregunta que resuena es por qué este ciclo infernal se repite año tras año. La Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas publicó un informe demoledor que desnuda las verdaderas causas: no es solo el cambio climático, sino una combinación letal de desfinanciamiento estatal, políticas negacionistas y un modelo extractivista que prioriza el lucro sobre la vida. El fuego que devora bosques nativos y ecosistemas únicos tiene responsables concretos, no es un fenómeno natural inevitable.
Los incendios en la región sur responden a una lógica perversa donde la especulación inmobiliaria, el avance de la frontera agropecuaria y la falta de políticas preventivas crean el caldo de cultivo perfecto para el desastre. Las comunidades locales y brigadistas arriesgan sus vidas combatiendo las llamas, en cambio el poder político mira para otro lado, desmantelando sistemas de alerta temprana y recortando presupuestos para la protección ambiental. La frase "La Patagonia no se está quemando, la están quemando" sintetiza esta realidad incómoda.
El ecocidio patagónico expone la hipocresía de un sistema que externaliza los costos ambientales a la vez que concentra beneficios en pocas manos. La ausencia de una ley de delitos ambientales con penas efectivas permite que los incendios intencionales sigan siendo herramienta de "limpieza" de tierras para negocios inmobiliarios y agroindustriales. La justicia ambiental sigue siendo una deuda pendiente en un país que mira impávido cómo se consume su patrimonio natural.
La resistencia colectiva emerge como única respuesta posible frente a esta devastación planificada. Organizaciones territoriales, comunidades mapuches y colectivos ambientalistas tejen redes de solidaridad y monitoreo, demostrando que otra relación con el territorio es posible. La defensa de los bienes comunes no es romanticismo ecologista sino necesidad de supervivencia frente a un modelo depredador que quema el futuro en nombre del progreso.

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