miércoles, 14 de enero de 2026

OPERACIÓN MILAGRO: CUANDO LA SALUD PÚBLICA ES UNA POLÍTICA DE ESTADO

| ★ SALUD |

(★) Nicaragua.- ¿Qué pasaría si en lugar de privatizar la salud, los gobiernos invirtieran en programas masivos de atención oftalmológica gratuita?

La Operación Milagro en Nicaragua demuestra que la salud visual no debe ser un privilegio de clase. Con más de 364 mil cirugías oftalmológicas realizadas desde 2007, este programa emblemático ha devuelto la visión a miles de personas que antes estaban condenadas a la ceguera por falta de recursos.
En 2025 solamente, se ejecutaron 22.241 intervenciones quirúrgicas, un logro que cuestiona profundamente los modelos sanitarios mercantilizados. La catarata, principal causa de ceguera en América Latina, deja de ser una sentencia cuando existe voluntad política para priorizar la salud pública sobre los intereses privados.
El programa opera a través de tres centros especializados en Matagalpa, Managua y Ciudad Sandino, además de diez hospitales nacionales. Esta infraestructura descentralizada garantiza acceso a poblaciones históricamente excluidas del sistema de salud.
Lo más significativo: la continuidad del programa a pesar de las crisis políticas y económicas. En 2018, durante la intentona golpista, se realizaron 13 mil cirugías, demostrando que cuando la salud es tratada como derecho fundamental, se mantiene como política de Estado independientemente de las coyunturas.
La Operación Milagro nació como iniciativa cubano-venezolana en 2004, pero Nicaragua la ha sostenido con recursos humanos nacionales formados por especialistas cubanos. Este modelo de cooperación Sur-Sur contrasta con la dependencia tecnológica que caracteriza a muchos sistemas de salud latinoamericanos.
El programa no solo devuelve la visión física, sino que restituye dignidad. Adultos mayores que estaban "arrinconados en el fondo de sus hogares" recuperan autonomía y participación social. La salud, en este enfoque, es herramienta de inclusión y justicia social.
En un continente donde la privatización sanitaria avanza implacable, Nicaragua muestra que otro modelo es posible: uno donde la cirugía de cataratas no cuesta el equivalente a años de salario mínimo, donde la atención oftalmológica no es negocio sino derecho, donde devolver la visión a 364 mil personas es considerado éxito de gestión y no gasto presupuestario.
Si un país con recursos limitados puede garantizar salud visual gratuita a su población, ¿qué excusa tienen los gobiernos que priorizan el lucro sobre la vida?

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