| ★ POLÍTICA | TRABAJADORES |
(★) EEUU.- La precariedad laboral no es exclusiva del sur global: se cuela en los hospitales más prestigiosos de Manhattan.
Casi 15.000 enfermerxs de los principales hospitales privados de Nueva York están listxs para iniciar la huelga más grande en la historia de la ciudad. El conflicto estalla en Mount Sinai, Montefiore y NewYork-Presbyterian, donde la negociación colectiva se estancó por completo. La New York State Nurses Association (NYSNA) denuncia que la patronal hospitalaria ha hecho "muy poco esfuerzo" para negociar, llegando incluso a faltar a reuniones clave programadas para el 10 de enero. Lo que está en juego no son solo salarios, sino condiciones laborales que afectan directamente la seguridad tanto de pacientes como de trabajadorxs de la salud.
El corazón del conflicto late en la seguridad laboral y los estándares de personal. Nancy Hagans, presidenta de NYSNA, explica que aunque están dispuestxs a negociar salarios, la administración hospitalaria ha fallado en presentar contrapropuestas significativas y sigue amenazando con recortes en la atención médica para enfermerxs de primera línea. La patronal, por su parte, califica las demandas como "temerarias e irresponsables", señalando que equivaldrían a 3.600 millones de dólares, incluyendo aumentos salariales cercanos al 40%. Esta brecha muestra cómo incluso en el "primer mundo" la lógica del lucro choca frontalmente con el derecho a condiciones laborales dignas.
Lo revelador es que otros hospitales privados ya llegaron a acuerdos, demostrando que la resistencia no es generalizada sino selectiva. En Northwell/Plainview Hospital, Syosset y Huntington, lxs enfermerxs firmaron acuerdos tentativos que incluyen aumentos anuales del 5%, mejores estándares de personal y protección de beneficios de salud. Esta diferenciación expone cómo la precarización se implementa de manera desigual incluso dentro del mismo sistema, premiando la organización colectiva y castigando la resistencia.
La solidaridad sindical cruza fronteras laborales: SEIU1199, otro sindicato del sector salud, declaró su apoyo total a NYSNA, exigiendo que la patronal negocie de buena fe y firme contratos justos que honren las contribuciones de lxs enfermerxs. Esta coordinación entre organizaciones muestra que la lucha por condiciones dignas de trabajo requiere alianzas estratégicas que trasciendan las divisiones corporativas.
La respuesta está en la organización. Mientras el capital global homogeniza la precariedad, la resistencia se construye desde la unidad de clase que no reconoce fronteras nacionales. Solo la acción colectiva puede frenar la carrera hacia el abismo laboral que el neoliberalismo nos impone como destino inevitable.
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