| ★ POLÍTICA |
(★).- Mientras el régimen Trump avanza con amenazas concretas, los gobiernos latinoamericanos muestran su verdadero rostro.
La firma del decreto de Donald Trump que permite imponer aranceles a países que vendan petróleo a Cuba marca un nuevo escalón en la guerra económica contra la isla. Al mismo tiempo, la administración estadounidense considera establecer un bloqueo naval -el primero desde la crisis de los misiles de 1962- para estrangular definitivamente la economía cubana. Esta ofensiva ocurre semanas después de que fuerzas estadounidenses mataran a 32 oficiales militares e inteligencia cubanos en Venezuela, en la confrontación más letal desde la Guerra Fría.
La traición de los aliados
Lo más revelador es cómo reaccionan los supuestos gobiernos progresistas de la región. México, bajo Claudia Sheinbaum, anunció una "decisión soberana" para retener un envío petrolero planeado a Cuba. Colombia, históricamente alineada con Washington, mantiene silencio cómplice. Brasil, con Lula en un segundo mandato tibio, no muestra la solidaridad esperada.
Pero el caso más emblemático es Venezuela. Jorge Rodríguez anuncia con bombos y platillos una reforma petrolera que "preserva nuestra soberanía", garantizando el control sobre los recursos y permitiendo contratar empresas para aumentar producción. "El objetivo es que dejemos de decir que somos la principal reserva, para empezar a decir que somos de los principales productores", declara triunfalmente.
La pregunta que nadie responde
¿Dónde queda entonces el petróleo para Cuba? Después del sacrificio de combatientes cubanos que defendieron la soberanía venezolana, Caracas parece haber olvidado su deuda histórica. La retórica revolucionaria choca con la realidad: Cuba enfrenta apagones de hasta 12 horas diarias, colas interminables por combustible y una economía al borde del colapso.
El analista energético Jorge Piñon lo resume crudamente: "Si la válvula del petróleo se cierra realmente, entonces Cuba enfrenta un colapso económico inminente, sin duda. Sin petróleo, no hay economía". México se arrodilla, Colombia lame botas y Venezuela prioriza contratos con transnacionales sobre la solidaridad antiimperialista.
La era de las máscaras
Este momento histórico quedará como el tiempo oscuro donde los falsos progresismos mostraron su verdadero rostro. Cuando el imperialismo aprieta, las máscaras caen. Cuba resiste con dignidad, preparándose para "una guerra en todo el país" según anuncia su gobierno, al tiempo que los supuestos aliados negocian con el enemigo.
La pregunta queda flotando: ¿así le paga América Latina a quienes defendieron su soberanía? El silencio petrolero es la respuesta más elocuente.

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