| ★ POLÍTICA |
(★) Venezuela.- Una década de resistencia frente a la guerra cognitiva y las amenazas imperiales
"Sin lugar a dudas la democracia occidental, la democracia clásica que llaman liberal, entró en un agotamiento terminal. Ya no representa a los pueblos; son democracias sin pueblo; son democracias manipuladas, manipulables; son democracias para minorías; y cada vez más son democracias que funcionan a partir de los multimillonarios, de los grandes consorcios... Son democracias sometidas a la manipulación de las redes sociales, a la manipulación emocional de las redes sociales. Entonces la comunidad, el ciudadano, no tienen poder en esas democracias. En lo fundamental. No quiere decir que no haya experiencias positivas en lo que llaman 'democracia occidental'".
La democracia liberal occidental agoniza en su lecho de muerte, convertida en un espectáculo vacío donde los pueblos son meros espectadores de su propio destino. Esta realidad se evidenció en el décimo encuentro anual entre Nicolás Maduro e Ignacio Ramonet, quienes recorrieron Caracas analizando cómo Venezuela ha resistido una década de asedio mediático y económico. El mandatario venezolano denunció que Estados Unidos pretende imponer una política de "amenaza, intimidación y fuerza", violando descaradamente la Carta de las Naciones Unidas que cumple 80 años de vigencia.
Maduro fue categórico: las amenazas estadounidenses constituyen un delito internacional según el derecho de posguerra. La estrategia de asedio contra Venezuela ignora los principios de paz establecidos desde 1945, situando a Washington al margen de la legalidad global. Más allá de los argumentos jurídicos, el presidente apeló a la conciencia del pueblo estadounidense, cuestionando si su juventud y comunidades cristianas apoyan realmente el retorno de intervenciones militares en América Latina.
El diálogo reveló cómo el centro de la agresión se desplazó hacia una "guerra cognitiva y psicológica" que intenta imponer realidades distorsionadas mediante titulares mediáticos. Ramonet destacó que el periodismo de profundidad ha demostrado cómo períodos pintados como "oscuros" por la prensa extranjera fueron en realidad momentos de grandes triunfos revolucionarios. La piel de la noticia oculta el fondo de la realidad, una premisa que guía esta lucha contra la manipulación emocional de redes sociales y medios hegemónicos.
Esta resistencia colectiva ha permitido a Venezuela transitar desde la violencia de las guarimbas en 2017 hacia lo que Maduro calificó como "paz milagrosa", consolidando la Asamblea Nacional Constituyente y logrando victorias electorales determinantes. La derecha internacional prefiere el espectáculo antes que reconocer la conexión directa del gobierno bolivariano con sus bases populares, esa relación orgánica que las democracias liberales han perdido hace tiempo.
La reflexión final es contundente: cuando las democracias se vacían de pueblo y se llenan de algoritmos, cuando los consorcios multimillonarios dictan la agenda y las redes sociales manipulan emociones, solo queda la resistencia organizada. Venezuela muestra que otra forma de hacer política es posible, donde la soberanía no se negocia y la verdad se defiende contra toda guerra cognitiva. El desafío sigue siendo construir poder popular real frente a democracias que solo sirven a minorías privilegiadas.
>>> La entrevista para leer: AQUÍ
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