| ★ POLÍTICA IMPERIAL |
(★) EEUU.- El secretario de Estado estadounidense exhibe la doctrina intervencionista del régimen Trump ante el Senado
La historia de intervenciones estadounidenses en América Latina añade un nuevo capítulo de amenazas explícitas. Marco Rubio, secretario de Estado del régimen Trump, compareció este miércoles ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para exponer los planes de Washington sobre Venezuela, en una audiencia que fue interrumpida por protestas pacifistas. Al tiempo que activistas de Code Pink alzaban carteles contra la agresión del pasado 3 de enero -que dejó más de cien muertes y el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro-, Rubio desplegaba la retórica belicista que caracteriza a la actual administración norteamericana.
El alto funcionario advirtió sin ambages que Estados Unidos está dispuesto a utilizar nuevamente la fuerza militar si la presidenta encargada Delcy Rodríguez no coopera con los objetivos estratégicos de Washington. "Supervisaremos de cerca la actuación de las autoridades interinas en su cooperación con nuestro plan por fases", declaró Rubio, añadiendo que "estamos dispuestos a usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos no la consiguen". Esta amenaza se produce en paralelo a las declaraciones contradictorias del propio Donald Trump, quien afirma mantener "muy buena relación" con Caracas.
La audiencia reveló los mecanismos de control que Washington pretende ejercer sobre Venezuela. Rubio explicó que los ingresos petroleros venezolanos continuarán bajo supervisión del Departamento del Tesoro estadounidense, con un sistema donde Caracas deberá presentar "solicitudes de presupuesto" para gastar sus propios recursos. El secretario de Estado admitió que el proceso de "transición" que impone Estados Unidos "llevará algún tiempo", confirmando así la intención de mantener una tutela prolongada sobre la nación suramericana.
En el plano discursivo, Rubio continuó justificando la agresión del 3 de enero como una "operación judicial" para capturar a "dos narcotraficantes", negando que constituyera una ocupación de territorio extranjero. Esta narrativa choca frontalmente con la realidad de más de un centenar de víctimas mortales y el secuestro de autoridades electas democráticamente. La protesta que interrumpió la audiencia senatorial evidencia el creciente rechazo ciudadano a estas políticas intervencionistas, al tiempo que expone las contradicciones internas del establishment político estadounidense.
La escalada verbal de Rubio representa un peligroso precedente para la soberanía latinoamericana. Cuando un secretario de Estado amenaza abiertamente con nuevas agresiones militares si no se cumple con los designios imperiales, queda claro que la doctrina Monroe ha mutado hacia formas aún más brutales de dominación. La comunidad internacional progresista debe permanecer alerta ante estas señales, que no solo amenazan a Venezuela sino que establecen un patrón de intervencionismo que podría extenderse a otros países de la región que defiendan su derecho a la autodeterminación.

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