| ★ POLÍTICA |
(★) Vietnam.- El XIV Congreso del Partido Comunista de Vietnam marca un hito en la construcción de una sociedad donde el pueblo es el centro de todas las políticas.
En un ambiente de intenso debate democrático y participación colectiva, los 1.600 delegados reunidos en Hanói han tejido durante días el futuro del país. Al mismo tiempo que se discuten las grandes líneas estratégicas, emerge con fuerza un principio fundamental: "el pueblo es la base". La Phó Thủ tướng Phạm Thị Thanh Trà lo dejó claro en su intervención: "No dejar a nadie atrás" es más que un eslogan, es el compromiso irrenunciable de un gobierno que se define como constructor de desarrollo, íntegro y al servicio de la gente.
El segundo día de sesiones mostró la vitalidad del proceso, con treinta intervenciones de representantes de todas las regiones y sectores. Por otra parte, la eficiencia del trabajo colectivo permitió incluso acortar el congreso en día y medio, demostrando que cuando hay unidad de propósito, los tiempos se optimizan. La discusión giró en torno a documentos clave que marcarán la ruta hacia 2030, con énfasis en desarrollo sostenible, justicia social y soberanía nacional.
Los números hablan: Vietnam escaló 37 posiciones en el índice de felicidad global, situándose en el puesto 46 entre 143 naciones. Este logro no es casualidad, sino resultado de políticas sociales que priorizan el bienestar colectivo sobre el lucro individual. En paralelo, el país se consolida como modelo exitoso en la reducción de la pobreza, un contundente mentís a las recetas neoliberales que tanto daño han causado en nuestra América Latina.
La Phó Chủ tịch Quốc hội Nguyễn Thị Thanh subrayó la necesidad de elevar tanto el carácter partidista como el carácter popular en la actividad parlamentaria. Al tiempo que se fortalece la dirección del Partido, se profundiza la democracia socialista, garantizando que las leyes nazcan del pueblo y para el pueblo. La Mặt trận Tổ quốc, por su parte, reclamó más mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, porque la unidad nacional solo se construye con participación real.
En un mundo convulso donde el capitalismo salvaje muestra sus límites, Vietnam ofrece una alternativa concreta: desarrollo económico con rostro humano, crecimiento con equidad, progreso técnico al servicio de las mayorías. Mientras el régimen Trump y sus aliados promueven el sálvese quien pueda, los comunistas vietnamitas demuestran que otro mundo es posible cuando se pone al pueblo en el centro de las decisiones. El XIV Congreso no es solo un evento partidista; es un faro de esperanza para quienes creemos que la política debe servir para construir sociedades más justas y solidarias.


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