jueves, 8 de enero de 2026

CIBERESPIONAJE Y GEOPOLÍTICA: CHINA RESPONDE A LA AGRESIÓN ESTADOUNIDENSE

| ★ POLÍTICA |

(★) Internacional.- La escalada de tensiones entre potencias globales adquiere nuevas dimensiones en el ciberespacio, donde las batallas por la información definen las relaciones internacionales del siglo XXI.

Un grupo de hackers vinculado a China, identificado como Salt Typhoon, habría accedido a correos electrónicos de asesores clave del Congreso estadounidense, según revelaciones del Financial Times confirmadas por Reuters. La intrusión afectó a personal de comités sensibles como Asuntos Exteriores, Inteligencia y Fuerzas Armadas, incluyendo específicamente a la comisión sobre China. Las autoridades detectaron el incidente en diciembre, aunque aún investigan si legisladores electos también fueron comprometidos.
Este episodio ocurre en un contexto geopolítico particularmente tenso. China acaba de respaldar firmemente la soberanía venezolana, con su portavoz Mao Ning declarando que Venezuela ejerce "plena soberanía sobre sus recursos naturales". El canciller venezolano Yván Gil agradeció públicamente este apoyo, que fortalece el orden multipolar frente a lo que califican como violaciones estadounidenses al derecho internacional.
La respuesta china al presunto ciberataque fue categórica: el portavoz de su embajada en Washington, Liu Pengyu, rechazó las acusaciones como "especulaciones infundadas". Sin embargo, Salt Typhoon ya había sido sancionado por Estados Unidos el año pasado, vinculándolo a operaciones de espionaje contra funcionarios estadounidenses.
La comunidad de inteligencia estadounidense lleva tiempo monitoreando a este grupo, acusándolo de recolectar datos de comunicaciones telefónicas e interceptar conversaciones sensibles entre altos funcionarios. Las tensiones se profundizan cuando se considera que China también condenó recientemente la incautación estadounidense del buque petrolero ruso Bella 1 en el Atlántico.
Estos movimientos reflejan una disputa estratégica donde el ciberespionaje se convierte en herramienta de presión geopolítica. Mientras Washington intensifica su postura contra Venezuela y Rusia, Pekín responde fortaleciendo alianzas y, según las acusaciones, utilizando capacidades cibernéticas para monitorear las discusiones legislativas estadounidenses sobre estos mismos temas.
La escalada muestra cómo las nuevas guerras se libran en múltiples frentes: desde el apoyo diplomático a naciones soberanas hasta el acceso clandestino a comunicaciones estratégicas, configurando un tablero global donde la información es tanto arma como territorio en disputa.

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