| ★ NO AL AGRONEGOCIO |
(★) Brasil.- ¿Hasta cuándo el lucro de las corporaciones agroquímicas valdrá más que la vida de comunidades indígenas y la salud de los trabajadores del campo?
El modelo agroexportador brasileño muestra su rostro más brutal en 2025 con cifras escalofriantes. El país batió récord histórico en consumo de agrotóxicos: 908 mil toneladas de ingredientes activos, un aumento del 20% respecto al año anterior. Simultáneamente, se liberaron 725 nuevos productos químicos para uso agrícola, marcando otro máximo en la serie histórica. Seis de los diez venenos más vendidos están prohibidos en la Unión Europea, evidenciando la doble moral del agronegocio.
En Mato Grosso do Sul, la tragedia se materializa en la comunidad indígena Guyraroká, donde 120 personas -incluyendo 12 bebés, 37 niños y cuatro gestantes- sufren intoxicaciones sistemáticas por pulverizaciones aéreas en cultivos de soja vecinos. Investigaciones científicas detectaron agrotóxicos en todas las fuentes de agua: torneiras, nacientes y lluvia. La comunidad ya no puede cultivar alimentos básicos como maíz, mandioca o arroz, perdiendo su soberanía alimentaria.
La contaminación se extiende al Pantanal, donde el Ministerio Público Federal demanda 300 millones de reales a 20 empresas y al Ibama por daños ambientales en el Río Dourados. Estudios de la Embrapa encontraron atrazina -herbicida prohibido en Europa desde 2009- en las 117 muestras analizadas. Este mismo producto químico, junto al 2,4-D (componente del "Agente Naranja" usado en Vietnam), presenta alta capacidad de infiltrarse en aguas subterráneas.
Paralelamente, el mercado ilegal de agrotóxicos mueve 20.800 millones de reales anuales, atrayendo al crimen organizado. El PCC* aparece vinculado a este negocio, con Mato Grosso do Sul concentrando el 35-40% de las apreensiones federales, especialmente en frontera con Paraguay.
Esta realidad expone la contradicción fundamental: mientras el Estado subsidia con exenciones fiscales a las corporaciones agroquímicas que facturan 110 mil millones de reales, los pueblos originarios y trabajadores rurales pagan con su salud y soberanía alimentaria. La implementación del Programa Nacional de Reducción de Agrotóxicos (Pronara) se vuelve urgente ante esta zonificación del sacrificio humano en nombre del agronegocio.
* El Primeiro Comando da Capital (PCC) es la organización criminal más poderosa y estructurada de Brasil, y una de las más grandes de América Latina.
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