| ★ POLÍTICA NEOLIBERAL|
(★) Colombia.- El presidente colombiano guarda un sospechoso mutismo ante la escalada bélica estadounidense en aguas latinoamericanas.
La hipocresía política alcanza niveles escandalosos. Al tiempo que el régimen Trump suma su víctima número 128 en su campaña de ejecuciones extrajudiciales en el Pacífico oriental, el presidente Gustavo Petro mantiene un silencio ensordecedor. El mismo mandatario que históricamente denunció las violaciones a la soberanía y los derechos humanos hoy parece haber enterrado sus principios tras su reciente encuentro con el magnate neoyorquino.
Este jueves, las fuerzas armadas estadounidenses ejecutaron otro ataque letal contra una embarcación en aguas internacionales, elevando a 128 el número de muertos desde que comenzó esta ofensiva en septiembre pasado. El Comando Sur justifica estas acciones como parte de una supuesta "guerra contra el narcoterrorismo", pero ha sido incapaz de presentar evidencia contundente sobre la presunta vinculación de las víctimas con carteles de droga.
La contradicción es flagrante. Por una parte, el secretario de Defensa Pete Hegseth afirma que los cárteles han "cesado operaciones indefinidamente" debido a la efectividad de los ataques. Por otra parte, ni el Pentágono ni el Comando Sur pueden respaldar con datos esta aseveración. También ahora crece la presión legal: familias de trinitenses asesinados en octubre presentaron la primera demanda por homicidio involuntario contra el régimen Trump, calificando los ataques como crímenes de guerra.
Expertos en derecho internacional coinciden en que estas operaciones violan flagrantemente las leyes de conflicto armado. Funcionarios militares han admitido ante el Congreso estadounidense que desconocen la identidad de las personas abordo de las embarcaciones destruidas. ¿cuántas de estas 128 víctimas eran realmente narcotraficantes y cuántas pescadores o civiles inocentes?
El silencio de Petro resulta particularmente revelador. El mismo líder que denunció el intervencionismo yanqui ahora calla ante una campaña militar que muchos califican de "manifiestamente ilegal". Su reciente acercamiento con Trump parece haberle vendado los ojos ante lo que cualquier observador objetivo identificaría como ejecuciones extrajudiciales. La solidaridad latinoamericana, ese principio que tanto enarboló en campaña, hoy brilla por su ausencia cuando más se necesita.

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