| ★ POLÍTICA SANITARIA |
(★) Argentina.- La salud pública argentina enfrenta otro capítulo de su sistemático desmantelamiento.
El Hospital Nacional Alejandro Posadas, referente sanitario de la zona oeste del Gran Buenos Aires, sufre una nueva tanda de despidos que afecta a enfermeros, técnicos y personal administrativo. Esta medida se suma a los más de 200 cesantías ejecutadas durante el año pasado, configurando un patrón de vaciamiento institucional que pone en riesgo la atención de millones de personas.
Los gremios denuncian un fraude laboral encubierto: el Estado avanza como principal ejecutor de una reforma laboral de hecho, despidiendo sin aviso previo ni indemnización en el ámbito nacional, precarizando con becas en la provincia de Buenos Aires y utilizando el monotributo para negar derechos básicos. Lo que ocurre en el Posadas no es un hecho aislado sino una política deliberada que busca naturalizar la inestabilidad como forma de disciplinamiento laboral.
La situación es crítica: más del 80% del personal trabaja bajo contratos temporales con renovaciones trimestrales, facilitando que el gobierno simplemente "no renueve" el vínculo en lugar de realizar despidos formales. Los afectados incluyen especialistas de áreas clave como oncología, pediatría y terapias intensivas, generando demoras de hasta un año para ciertos estudios y dificultades para aceptar nuevos pacientes de alta complejidad.
Los trabajadores mantienen asambleas permanentes y han convocado para el lunes 2 de febrero a las 10 horas una asamblea en el hall central del hospital. Exigen la inmediata reincorporación de todas las personas despedidas y denuncian el vaciamiento prestacional que amenaza la atención pública gratuita.
La CICOP seccional Hospital Posadas alerta sobre el cierre de direcciones y programas nacionales, interpretando estas medidas como pasos previos a la privatización o traspaso definitivo del hospital. La resistencia se coordina con otros hospitales nacionales como el Garrahan y el Bonaparte, que atraviesan situaciones similares de ajuste estructural.
Este ataque sistemático contra la salud pública revela la profundidad del proyecto neoliberal: convertir derechos sociales en mercancías y transformar al Estado de garante en verdugo de sus propios trabajadores. La lucha en el Posadas es, al tiempo que una defensa concreta de puestos de trabajo, una batalla por el modelo de salud que queremos como sociedad.

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