| ★ POLÍTICA EXTRACTIVISTA |
(★).- El encuentro entre el pontífice y las corporaciones extractivistas genera rechazo en las comunidades afectadas por crímenes socioambientales.
La historia se repite con una ironía amarga: a días de conmemorarse el séptimo aniversario de la tragedia de Brumadinho en Brasil, donde 272 personas perdieron la vida por el colapso de una represa de relaves mineros, el papa León XIV recibió en el Vaticano a los mismos gigantes extractivistas responsables de desastres ambientales en América Latina. El encuentro, presentado como parte de la "Iniciativa Construyendo Puentes", ha desatado una ola de indignación entre las redes pastorales que acompañan a las víctimas del extractivismo.
El evento del 24 de enero reunió a un verdadero "quién es quién" de la minería transnacional con historiales criminales. Entre los presentes destacaron BHP, responsable del desastre de Mariana en 2015 que arrasó el río Doce; Vale, empresa vinculada a Brumadinho; y Río Tinto, con antecedentes de conflictos armados en Papúa Nueva Guinea. Al mismo tiempo, asistieron empresarios argentinos como Hugo Eurnekian, José Luis Manzano y Alejandro Bulgheroni, este último vinculado al Consejo Interamericano de Comercio y Producción cuestionado por promover modelos agroindustriales depredadores.
Desde el Vaticano se defendió el encuentro como un espacio para promover "minería ética" y transición energética justa, pero las comunidades afectadas ven una contradicción flagrante. Las organizaciones eclesiales de base denuncian que estas corporaciones buscan legitimidad social precisamente en territorios donde enfrentan resistencia comunitaria. Por otra parte, señalan que el diálogo resulta vacío cuando no parte de la escucha a las víctimas reales del extractivismo.
El panorama se complejiza al considerar que empresas como Mercuria, presente en la reunión, pagaron apenas un 0,08% en impuestos sobre ganancias de US$1.300 millones en 2025. Corporaciones como Ganfeng Lithium expanden su control sobre minerales estratégicos en América Latina, generando conflictos por uso intensivo de agua y afectaciones a comunidades indígenas. La presencia de Sigma Lithium, cuestionada por deforestación en Brasil, completa un cuadro de greenwashing institucional.
Las redes pastorales latinoamericanas exigen que la Iglesia priorice el encuentro con las víctimas antes que con los victimarios. Organizaciones como la Red Iglesias y Minería, la Comisión Brasileira Justicia y Paz y la Red Eclesial PanAmazónica llaman a rechazar falsas soluciones y avanzar hacia modelos que garanticen justicia socioambiental. El verdadero desafío para el Vaticano no es tender puentes con el capital extractivo, sino escuchar el grito de la tierra y el grito de los pobres que sufren sus consecuencias.

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