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EL INDEC MIDE LA INFLACIÓN CON UNA MÁQUINA DEL TIEMPO QUE SE ATASCÓ EN 2004

| ★ POLÍTICA |

(★) Argentina.- Mientras los argentinos piden delivery y miran Netflix, el instituto oficial sigue contando periódicos y teléfonos fijos.

Qué lindo circo mediático nos arman con la discusión sobre qué productos mide o no mide el INDEC. Pero la inflación real sigue comiendo salarios como si fueran medialunas calientes. El gobierno de Milei, ese que prometía modernidad y eficiencia, mantiene una canasta del IPC que parece sacada de un museo: teléfonos fijos, periódicos... ¿falta el telegrama y la máquina de escribir?
La analista Fiorella Scalise nos ilumina con perlas como que faltan servicios de streaming, delivery, smartwatches y hasta leches vegetales. ¡Qué novedad! En Argentina 2025 seguimos midiendo la economía como si estuviéramos en 2004, cuando todavía creíamos que el dólar a $3 era caro y que Cristina era sólo una senadora.
Lo más gracioso es la excusa oficial: "hasta que no se consolide el proceso de desinflación" no cambiamos nada. O sea, primero bajamos la inflación con estadísticas del siglo pasado, y después vemos si actualizamos. Brillante estrategia: si no podés ganar, cambiá las reglas del juego... o mejor, mantené las reglas viejas que ya nadie entiende.
Mientras debaten si las cápsulas de café deben entrar en el IPC, los alquileres siguen pesando menos de lo real y la canasta básica se convierte en pieza de museo. El circo está servido: discutamos metodologías mientras el salario se licúa más rápido que un helado en el verano porteño. La derecha libertaria nos vende eficiencia pero usa estadísticas de la época de la convertibilidad. ¿Ironía? No, Argentina.

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