(★) .- El primer día del Grupo Especial mezcló espiritualidad, cine y política en el Sambódromo.
La madrugada del sábado 14 de febrero de 2026 encontró al carnaval paulista en plena ebullición. Siete escuelas cruzaron la avenida del Anhembi en una jornada que combinó espectáculo visual con profundos mensajes sociales. Al tiempo que algunas agremiaciones optaban por temas místicos y culturales, otras llevaron explícitamente las luchas populares al corazón del mayor espectáculo brasileño.
La Acadêmicos do Tatuapé marcó el tono político del desfile con un enredo dedicado a la agricultura y la reforma agraria. La escuela, vicecampeona en 2025, no solo mostró la belleza de la fauna y flora brasileñas, sino que denunció el desmonte ambiental y exaltó las luchas históricas por la tierra, incluyendo una ala dedicada a Canudos. El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) protagonizó uno de los momentos más emotivos al desfilar con 60 integrantes en la ala del cacao y llevar dos toneladas de alimentos saludables al Sambódromo. Gene Santos, de la Dirección Nacional del MST, observaba emocionado desde las gradas: "Es nuestro pueblo mostrando la necesidad de la reforma agraria como salida para el país".
Por otra parte, el Vai-Vai entró en la pista al rayar el día con un homenaje al cine Vera Cruz y a la ciudad de São Bernardo do Campo, incluyendo referencias a la lucha sindical y los trabajadores automotrices. En tanto que la Dragões da Real sorprendió con su primer tema indígena, exaltando a las mujeres guerreras Icamiabas de la Amazonía. La Rosas de Ouro, actual campeona, enfrentó dificultades técnicas pero presentó un desfile sobre astrología y civilizaciones antiguas.
La Mocidade Unida da Mooca abrió la noche con una poderosa homenaje a las mujeres negras a través del instituto Geledés, mientras la Colorado do Brás aprovechó la fecha -viernes 13- para un desfile sobre brujería que incluyó personajes icónicos de la cultura pop. La Barroca Zona Sul cerró la jornada con una celebración a Oxum, orixá de las aguas dulces.
El carnaval paulista demostró una vez más su capacidad para ser más que entretenimiento: es un espejo de las contradicciones y luchas brasileñas, donde la fiesta popular se convierte en plataforma de denuncia y celebración de las resistencias. La avenida, al tiempo que muestra brillo y fantasía, también expone las heridas y esperanzas de un pueblo que sigue luchando por su tierra, su cultura y su dignidad.
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