martes, 13 de enero de 2026

URUGUAY: AGUA QUE NO HAS DE BEBER, DÉJALA CORRER... CONTAMINADA

| ★ POLÍTICA |

(★) Uruguay.- La crisis hídrica uruguaya expone la contradicción entre megaproyectos extractivistas y la emergencia cotidiana de comunidades abandonadas.

La imagen del embalse de Paso Severino vacío en 2023 quedó grabada como símbolo de un país que históricamente confió en su abundancia hídrica. Hoy, casi la mitad del territorio nacional enfrenta déficit hídrico crítico, según datos oficiales de la Dirección Nacional de Aguas. Las cuencas del Santa Lucía y San José, vitales para el abastecimiento metropolitano, están entre las más comprometidas. Esta crisis estructural se agrava con la contaminación fecal en playas montevideanas, donde tres balnearios superaron hasta seis veces los límites permitidos de enterococos en enero de 2026.
La respuesta gubernamental apuesta a la megarepresa de Casupá, proyecto que data de los años 60 y que implicaría la expropiación de 46 unidades productivas, principalmente ganaderas. Con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y Caribe, el embalse inundaría 2.126 hectáreas afectando bosques nativos y pastizales. Agricultores como Leticia Peralta denuncian falta de información clara sobre compensaciones y estudios sociales. "No saben cómo, cuándo ni quién se encargará del proyecto", afirma Peralta, cuya familia cuida mil cabezas de ganado en la zona de inundación.
Expertos advierten sobre los riesgos ambientales: la cuenca del Santa Lucía ya presenta niveles excesivos de fósforo por contaminación agrícola y forestal, lo que podría generar proliferación de algas en el nuevo embalse. El biólogo José Langone señala que 10.000 hectáreas de eucaliptos al norte competirían por el agua, mientras María Selva Ortiz de REDES-AT Uruguay recuerda la crisis de cianobacterias de 2013 que dejó agua con mal sabor y olor en Montevideo.
La situación costera revela otra faceta del problema: playas Verde, La Mulata y Los Ingleses registraron contaminación fecal hasta seis veces superior al límite permitido. Aunque esta vez se izó bandera sanitaria, no existe reglamentación para inhabilitar playas cuando los valores bacterianos son peligrosos. La crisis hídrica se manifiesta así en múltiples dimensiones: escasez, contaminación agrícola, salinización y ahora contaminación fecal costera.
Alternativas como la descentralización del sistema, uso de fuentes locales y reducción del 50% de pérdidas en distribución (agua no facturada) parecen postergadas frente a megaproyectos. La restauración de la cuenca del Santa Lucía, según el geólogo Marcel Achkar, es "una carrera contra el tiempo" que aún podría recuperar su calidad ambiental. Mientras tanto, comunidades rurales y urbanas enfrentan la paradoja de un país que busca soluciones en grandes obras mientras ignora la gestión comunitaria del agua y la protección de ecosistemas vitales.

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