miércoles, 14 de enero de 2026

URANIO ARGENTINO: RÉCORD PRODUCTIVO EN MEDIO DE LA ENTREGA NEOLIBERAL

| ★ POLÍTICA  | ECONOMÍA |

(★) Argentina.- Argentina bate marcas de producción nuclear mientras el gobierno de Milei desmantela soberanía energética para servir a la Pax Silica de Trump.

El 2025 cerró con un récord histórico: 190 toneladas de dióxido de uranio producidas por la empresa estatal Dioxitek, suficiente para abastecer las centrales nucleares Atucha I-II y Embalse. Este logro técnico-industrial, fruto de décadas de desarrollo soberano en el sector nuclear, contrasta brutalmente con la política de desguace que impulsa el gobierno libertario. Mientras se celebra la productividad, el 90% de trabajadorxs de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) gana por debajo de la línea de pobreza y 400 profesionales tuvieron que renunciar o pedir licencia sin goce.
La paradoja es obscena: en plena fiebre nuclear global donde la demanda de uranio superará la oferta según pronósticos de Bank of America y Citi, Argentina tiene capacidades estratégicas que el gobierno pretende entregar a corporaciones estadounidenses. La iniciativa "Pax Silica" del Departamento de Estado norteamericano busca controlar las cadenas de suministro de minerales críticos para la inteligencia artificial, y el uranio argentino está en la mira. El memorando con Nano Nuclear Energy, empresa vinculada al trumpismo, pretende convertir al país en exportador de hexafluoruro de uranio (UF6) para reactores modulares que alimentarán centros de datos de IA.
Esta entrega colonial disuelve proyectos soberanos como el CAREM y utiliza plantas diseñadas para autonomía tecnológica -como la Nueva Planta de Uranio en Formosa- para servir intereses extranjeros. La Ley Nuclear 24804 exige garantizar el abastecimiento interno primero, pero el gobierno prioriza la exportación. En un contexto geopolítico donde China y Rusia lideran la expansión nuclear y Trump prohíbe importaciones de uranio ruso desde 2028, Argentina podría posicionarse estratégicamente. En cambio, opta por la vasallaje energético, degradando el capital humano que durante 75 años desarrolló dominio completo del ciclo nuclear.
El récord productivo evidencia capacidades que deberían fortalecer la soberanía, no subordinarse a doctrinas neocoloniales. La energía nuclear argentina merece un destino distinto al de simple proveedora de materias primas para la nueva Guerra Fría tecnológica.

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