| ★ POLÍTICA |
(★) EEUU.- La represión migratoria se tiñe de sangre en las calles congeladas del norte estadounidense.
La escalada represiva del régimen Trump alcanzó un nuevo punto de ebullición en Minneapolis, donde agentes federales de inmigración asesinaron a un hombre de 37 años durante una operación de control migratorio. El hecho ocurre en el marco de lo que el Departamento de Seguridad Nacional ha denominado su operación de aplicación de leyes migratorias más grande de la historia, desplegando una maquinaria estatal que recuerda los peores momentos de la política de mano dura.
El gobernador demócrata Tim Walz confirmó la participación de agentes federales en el tiroteo mortal, al tiempo que expresó su falta de confianza en las autoridades federales y anunció que el estado liderará la investigación independiente. En paralelo, Walz urgió al presidente Donald Trump a poner fin inmediato a la operación que ha convertido ciudades enteras en campos de batalla contra comunidades migrantes.
La violencia se desató cuando agentes rodearon al hombre en la avenida Nicollet, según muestran videos de testigos. Las imágenes revelan una escalada rápida: un agente empuja primero a una persona, luego al hombre que sería asesinado, y en cuestión de segundos siete oficiales lo rodean. Un agente golpea al hombre cerca de la cabeza con un objeto que parece ser un contenedor, y se escuchan disparos mientras el hombre yace inmóvil en la calle congelada.
La respuesta comunitaria no se hizo esperar. A pesar de temperaturas glaciales de -6 grados Fahrenheit (-21 Celsius), miles de manifestantes salieron a las calles coreando "¡ICE fuera ahora!" en referencia a la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas. Los agentes federales respondieron con gas lacrimógeno, botes de humo y porras, en una escena que evoca las peores prácticas de estados policiales.
Este tiroteo ocurre apenas a una milla de donde Renee Good, otra persona de 37 años, fue asesinada por un agente de ICE el 7 de enero, lo que revela un patrón sistemático de violencia en el marco de la ofensiva migratoria del régimen Trump. La comunidad local, encabezada por residentes como Josh Koskie, denuncia con rabia: "¡Están matando a mis vecinos!"
La tensión entre autoridades estatales y federales alcanza niveles críticos. El jefe de policía de Minneapolis hizo un llamado inusual pidiendo calma tanto al público como a las agencias federales, exigiendo que operen "con la misma disciplina, humanidad e integridad que exige una aplicación efectiva de la ley en este país". Por otra parte, el comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, defendió al agente que disparó, argumentando que tenía "extenso entrenamiento".
Lo que ocurre en Minneapolis no es un incidente aislado sino la expresión concreta de una política migratoria diseñada para aterrorizar comunidades. La militarización de las calles estadounidenses bajo el pretexto del control migratorio marca un punto de inflexión peligroso, donde el estado abandona cualquier pretensión de protección para convertirse en verdugo de quienes busca expulsar. La solidaridad vecinal que emerge en medio del frío polar y la represión federal representa la única resistencia posible frente a una maquinaria estatal desbocada.

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