| ★ POLÍTICA |
(★) Argentina.- Brigadistas de todo el país se movilizan mientras el fuego devasta Chubut y amenaza comunidades enteras.
La emergencia ígnea en el noroeste de Chubut ha desatado una movilización federal sin precedentes. Al tiempo que el incendio en el Parque Nacional Los Alerces sigue descontrolado, más de 500 brigadistas, bomberos y voluntarios trabajan en condiciones extremas para contener las llamas que ya llegaron a Cholila. La solidaridad interprovincial se ha convertido en la única trinchera frente a lo que la comunicadora Patricia Solís calificó como "una tragedia nacional".
Desde San Luis llegaron 22 bomberos voluntarios y ocho brigadistas que trabajan en protección de viviendas y limpieza de líneas de defensa. En paralelo, la Ciudad de Buenos Aires envió 30 brigadistas forestales del Cuerpo de Bomberos porteño, quienes se voluntarizaron para esta misión. El contingente está liderado por el Comandante Mariano Ledesma y releva a las brigadas locales exhaustas tras semanas de combate.
La situación es crítica: vientos que superan los 50 kilómetros por hora, temperaturas extremas y sequedad ambiental configuran un escenario de alta complejidad. El fuego presenta comportamiento extremo y rodea Cholila con densas columnas de humo, reduciendo severamente la visibilidad. A esta situación se suma el corte total de la Ruta 71, desde el empalme con la Ruta 40 hasta el ingreso a la localidad.
El operativo involucra a más de 500 operadores desplegados en distintos puntos críticos. Parques Nacionales dispuso el despliegue de más de 270 brigadistas provenientes de distintas regiones del país, reforzados con maquinaria pesada y medios aéreos. La amenaza se orienta hacia el sector oeste, con riesgo de alcanzar el acceso a Cholila y, según la dirección del viento, extenderse hacia Esquel.
La emergencia ha obligado a intervenir la intendencia del Parque Nacional Los Alerces, en un contexto donde las condiciones meteorológicas adversas podrían persistir durante los próximos días. El fuego activo proviene tanto del frente del Parque Nacional como del incendio iniciado en Puerto Patriada, creando múltiples frentes de combate.
Esta catástrofe ambiental expone la vulnerabilidad del territorio frente al cambio climático y la necesidad de políticas preventivas robustas. La solidaridad federal muestra que, cuando las instituciones fallan, la organización colectiva y el compromiso de trabajadores y trabajadoras de emergencia se convierten en la última línea de defensa. El ecocidio en curso demanda respuestas estructurales más allá de la emergencia inmediata, cuestionando un modelo extractivista que incendia la Patagonia y el corazón de nuestra identidad territorial.

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