| ★ POLÍTICA |
(★) EEUU.- La violencia institucional estadounidense se exporta como política de estado.
La muerte de Renee Nicole Good en Minneapolis expone la brutalidad sistémica de ICE, agencia creada tras el 11-S que hoy opera como brazo armado de la política migratoria del régimen trumpista. Con poderes ampliados y presupuesto inflado, estos agentes federales actúan con impunidad casi total, deteniendo incluso a ciudadanes estadounidenses bajo sospechas infundadas. La cultura de la violencia se normaliza cuando las reglas permiten usar fuerza letal basándose en "creencias razonables" subjetivas, un concepto elástico que justifica cualquier exceso.
Más de 170 incidentes en nueve meses documentan detenciones ilegales de ciudadanes, mientras las redadas se multiplican con 2.000 agentes desplegados en Minneapolis. La estrategia: terror institucional para forzar "autodeportaciones", con 605.000 expulsiones y 1.9 millones que huyeron por miedo. La máquina represiva funciona con precisión militar, ocultando identidades con pasamontañas mientras comunidades enteras son vigiladas y hostigadas.
Esta violencia no es excepción sino sistema, reflejo de una sociedad que arma a sus policías migratorias con licencia para matar mientras normaliza la persecución racial. La resistencia crece en las calles, pero el aparato estatal responde con más balas y menos derechos, exportando al mundo su modelo de seguridad basado en el miedo y la exclusión.
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