| ★ POLÍTICA SANITARIA |
(★) Argentina.- Los números oficiales confirman lo que las familias pobres ya sentían en carne propia.
Las estadísticas vitales de 2024 revelan un dato escalofriante: por primera vez en años, la tasa de mortalidad infantil y neonatal aumentó en Argentina. El indicador más sensible del estado social de un país pasó de 8 a 8,5 por mil nacidos vivos, rompiendo la tendencia descendente que había alcanzado mínimos históricos en 2023. Detrás de ese "medio punto" hay cientos de tragedias familiares evitables, bebés que no sobrevivieron al primer año de vida en un contexto de ajuste brutal.
El análisis muestra que el aumento más preocupante se da en la mortalidad neonatal, directamente vinculada a la atención médica durante el parto y los primeros días de vida. Al mismo tiempo, la mortalidad materna también registró un incremento de 1,2 puntos. Nicolás Kreplak, ministro de Salud bonaerense, señala que "el '24 no fue un buen año en términos de estabilidad y funcionamiento del sistema de salud", atribuyendo el deterioro al "descalce financiero" y los cortes en la cadena de pagos que incluso generaron faltantes de medicamentos esenciales como el surfactante para prematuros.
La desigualdad territorial se profundiza: si un bebé nace en Corrientes tiene casi tres veces más riesgo de morir que si nace en Tierra del Fuego. Provincias como Corrientes (14), Chaco (11,8) y Formosa (10,7) duplican la tasa nacional, evidenciando cómo el ajuste golpea más fuerte en las regiones históricamente postergadas. La epidemióloga Alicia Stolkiner explica que las causas principales son "reducibles en mortalidad perinatal" y "reducibles en el parto", es decir, directamente vinculadas a la atención médica.
Este retroceso sanitario ocurre en paralelo con una caída del 10% en la natalidad -47.000 nacimientos menos que en 2023- y un contexto donde la pobreza infantil supera el 60%. El sistema de salud, desfinanciado y desarticulado, no puede contener las consecuencias del deterioro social. Cuando la tasa de mortalidad infantil sube después de décadas de descenso, significa que están volviendo muertes por causas que ya estaban controladas: infecciones, desnutrición, falta de acceso a agua potable o atención primaria.
El gobierno de Javier Milei enfrenta ahora la evidencia estadística de que su "ajuste" no es solo económico, sino que se está traduciendo en muertes evitables. La crisis ya no afecta solo el poder de compra, sino la supervivencia física de les más vulnerables. En un país que lideraba la región en indicadores sanitarios, hoy cada punto decimal representa el fracaso de políticas que privilegian el déficit cero sobre la vida humana.

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