| ★ POLÍTICA | AGRESIÓN A VENEZUELA |
(★) Argentina.- El presidente argentino celebra la invasión de su propio continente como si fuera espectador psicópata en un circo de sangre.
La geopolítica del sometimiento se ejecuta con precisión quirúrgica: mientras las bombas estadounidenses caen sobre Caracas y helicópteros Chinook sobrevuelan la capital venezolana en una operación que según el propio Donald Trump capturó y trasladó fuera del país a Nicolás Maduro junto a su esposa, el presidente argentino Javier Milei tuitea "La libertad Avanza. Viva la libertad carajo" —un festejo obsceno que transforma la muerte ajena en consigna de marketing político, la destrucción de soberanía en hashtag celebratorio. La lógica extractivista de la política exterior menemista reciclada con estética libertaria: el Sur como patio trasero disponible para intervenciones militares del Norte, los cuerpos venezolanos como daño colateral en el camino hacia una libertad abstracta que siempre beneficia a los mismos actores geopolíticos. Patricia Bullrich completa el coro colonial con su "Venezuela será libre", como si la libertad pudiera llegar en aviones de guerra en lugar de construirse desde las bases materiales de autodeterminación popular.
Según la cobertura, fuertes explosiones se registraron alrededor de las 2:00 hora local en Caracas, con ataques aéreos en bases militares La Carlota y Fuerte Tiuna. En la cumbre del Mercosur, Milei ya había reclamado condena al gobierno de Maduro, calificándolo como "dictadura atroz e inhumana" y saludando "la presión de los Estados Unidos y de Donald Trump para liberar al pueblo venezolano". Lula había advertido que la acción militar estadounidense provocaría "catástrofe humanitaria", pero el discurso de la "libertad" opera como cortina de humo para el intervencionismo. El legado de nuestros libertadores exige a Brasil y Colombia (y el resto de nuestra América) a dejar las declaraciones y prestar aproyo real y militar a fin de parar la agresión yanqui.
Los proyectos de integración soberana —el ALBA, la UNASUR— desmantelados por gobiernos que celebran su propia subordinación como si fuera emancipación. ¿Qué libertad avanza sobre los escombros de ciudades bombardeadas? La que siempre llega con bandera ajena y cuenta regresiva de misiles.
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