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¿LA CGT SE PLANTÓ? | EL 18 DE DICIEMBRE TOMA LA PLAZA CONTRA LA REFORMA LABORAL

| ★ POLÍTICA | TRABAJADOR@S |

(★) Argentina.- La central obrera convoca a movilización masiva frente a la Casa Rosada mientras negocia en tres frentes: parlamentario, judicial y callejero

La historia se repite como tragedia y como resistencia. Mientras el Gobierno de Javier Milei envía al Congreso su proyecto de "modernización" laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) responde con una de las herramientas históricas del movimiento obrero organizado: la movilización popular. El próximo jueves 18 de diciembre a las 15 horas, la Plaza de Mayo será escenario del primer gran rechazo sindical a una reforma que promete recortar derechos conquistados durante décadas.
La conducción renovada de la CGT, encabezada por Jorge Sola, definió en una reunión en la histórica sede de Azopardo una estrategia triple: presión parlamentaria, recursos judiciales y toma de calles. La central obrera ya se reunió con senadores del PJ para unificar posiciones frente a un proyecto que llega primero al Senado, donde Patricia Bullrich presidirá la comisión de Trabajo. La ironía no es menor: quien fuera ministra de Trabajo durante la Alianza ahora será la encargada de debatir una reforma que profundiza la flexibilización laboral.
El proyecto oficial plantea recortes en indemnizaciones por despido, reducción de aportes patronales y flexibilización de condiciones de contratación. El Gobierno argumenta que esto generará empleo formal en un país donde cerca del 50% de la economía es informal. Pero desde los laboralistas más renombrados niegan absolutamente que esta nueva norma incentive la creación de empleo. La tensión interna en la central obrera también se hace visible, con sectores más duros cercanos al kirchnerismo y otros más negociadores, como Gerardo Martínez (UOCRA) quien participó en el Consejo de Mayo donde se debatió la reforma, para luego "despegarse" cuando vio el rechazo popular. Este gremialista, como tantos otros, juega a dos bandas: participa en los espacios de poder y luego hace teatro opositor.
La movilización del 18 no será solitaria: la izquierda ya anunció su convocatoria y se espera que se sumen organizaciones piqueteras y otros gremios. Mientras el oficialismo insiste en que está dispuesto a negociar, la CGT prefiere descomprimir la presión de la base y mostrar músculo en la calle (la incógnita queda puesta en saber hasta dónde está dispuesta a llegar). En un país donde los derechos laborales fueron conquistados con sangre y organización, la reforma de Milei encuentra un primer paso en la resistencia colectiva. La plaza, otra vez, será el termómetro de la lucha de clases.

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