martes, 6 de enero de 2026

LA ESTRATEGIA DE DISTRACCIÓN: TRUMP, MADURO Y LOS ARCHIVOS EPSTEIN

| ★ POLÍTICA |

(★) EEUU.- Operación Venezuela coincide sospechosamente con plazos judiciales sobre redes de abuso

La historia se repite como farsa sangrienta. El pedófilo Donald Trump ordenó la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, justo cuando su Departamento de Justicia debía explicar las omisiones en los archivos Epstein. La sincronización es demasiado perfecta para ser casualidad. Mientras el mundo miraba hacia Caracas, los plazos legales para revelar nombres de políticos vinculados al financiero pedófilo expiraban en silencio.
La operación militar contra Venezuela llegó en medio de creciente presión interna. El líder demócrata Chuck Schumer denunció que el DOJ incumplió la ley al no entregar el informe completo sobre Epstein. "¿Qué están tratando de ocultar?", preguntó públicamente. Solo se liberaron 40.000 páginas de más de 5 millones, todas fuertemente censuradas. La estrategia de distracción sigue un manual histórico: Clinton bombardeó Sudán durante el escándalo Lewinsky, Bush invadió Irak tras el 11-S, Reagan atacó Libia durante Iran-Contra.
La Casa Blanca enfrentaba descontento hasta en su base MAGA por las conexiones de Trump con Epstein reveladas en los documentos. Con elecciones intermedias en el horizonte, necesitaba desesperadamente cambiar los titulares. La excusa del narcotráfico para capturar a Maduro resulta transparente cuando figuras como Alexandria Ocasio-Cortez señalan que se trata de distracción, no de lucha contra drogas. El petróleo venezolano, las mayores reservas mundiales, completa el cuadro de intereses geopolíticos.
Las redes sociales evidenciaron el efecto inmediato: las búsquedas de "archivos Epstein" cayeron abruptamente tras el ataque a Venezuela. Usuarios documentaron cómo la invasión haría "olvidar" el escándalo de abuso sexual. El Departamento de Justicia admitió tener más de un millón de archivos adicionales y reclutó 400 abogados para revisarlos, confirmando la magnitud del encubrimiento.
Esta maniobra imperial no es novedad, pero su crudeza sí alarma. Utilizar una intervención militar para tapar redes de abuso sexual expone la podredumbre del sistema. Los pueblos latinoamericanos conocen bien estas tácticas: cuando el imperio se tambalea internamente, busca chivos expiatorios en el sur. La solidaridad con Venezuela trasciende ideologías: se trata de rechazar que vidas humanas sean moneda de cambio para salvar carreras políticas corruptas. La verdad sobre Epstein debe salir, con o sin distracciones bélicas.

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