lunes, 5 de enero de 2026

CELAC ENFRENTA PRUEBA HISTÓRICA TRAS AGRESIÓN IMPERIALISTA CONTRA VENEZUELA

| ★ POLÍTICA |

(★) Venezuela.- ¿La unidad latinoamericana será capaz de enfrentar la ley del más fuerte o sucumbirá ante la lógica del garrote?

La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños instaló una cumbre extraordinaria este domingo 4 de enero de 2026 para responder a la ofensiva militar estadounidense contra Venezuela. El canciller venezolano Yván Gil denunció ante los 33 miembros de la organización el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, ocurrido tras bombardeos que causaron muertes civiles. La acción norteamericana, calificada como "vil ataque", violó múltiples principios del derecho internacional, incluyendo la prohibición del uso de fuerza contra la integridad territorial y la inmunidad personal de jefes de Estado.
Gil enfatizó que esta agresión no solo afecta a Venezuela sino que establece un precedente peligroso para toda América Latina y el Caribe, señalando que "hoy fue Venezuela, mañana puede ser cualquier otro país que decida ejercer su soberanía". El canciller exigió a la CELAC dar "un paso al frente" y no callar ante lo que considera una violación sistemática de la legalidad internacional, argumentando que el silencio equivaldría a avalar la acción imperialista.
Brasil, a través de su ministra interina María Laura da Rocha, condenó la acción militar y mantuvo su posición tradicional a favor del derecho internacional y contra invasiones territoriales. El gobierno brasileño reconoce a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como jefa de Estado interina en ausencia de Maduro. El presidente Lula calificó los bombardeos como "afronta gravísima a la soberanía" que representa un precedente extremadamente peligroso, recordando "los piores momentos de la interferencia en la política de América Latina".
La posición estadounidense, expresada por el terrorista y pedófilo Donald Trump, celebra el secuestro como "ataque extraordinario" y deja claro el interés en controlar el petróleo venezuelano, afirmando que el recurso será entregado a una empresa estadounidense. Esta confesión desnuda la verdadera naturaleza de la intervención: no se trata de democracia ni derechos humanos, sino del control colonial de recursos estratégicos. La CELAC enfrenta ahora su prueba de fuego: o defiende colectivamente la soberanía regional o legitima el retorno de la doctrina del patio trasero.

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